El secreto para ser feliz es ser amable



- Dice que las personas somos como bombillas...
- Utilizo ese símil para reflejar que las personas transmitimos sensaciones y captamos las que transmiten los demás. Hay personas que al cabo de 2 o 3 segundos de haberlas conocido pensamos: ole, ole y ole! Y hay otras que al conocerlas simplemente pensamos: ole. En ese sentido somos como bombillas, transmitimos. Llámelo feeling o química. Por eso, hay quienes van chutadas por la vida, a 30.000 vatios, y otras que van fundidas.

- En uno de sus libros dice que «Sólo se vive una vez. Pero es suficiente si se hace bien». ¿Cómo se consigue?
- Yo creo que se hace bien si se le encuentra el sentido. Hay que aspirar a tener un propósito en la vida, eso hace que vayamos chutados. Y el sentido de la vida lo da más el ser y el amar a los demás que el tener y consumir.

- ¿Qué tenemos que trabajar para tener una buena actitud?
- Hay muchas maneras. Aprender a ser alegre, ponerle ilusión a las cosas pequeñas, relativizar los problemas, ser agradecido, pero sobre todo el gran secreto y la forma más sencilla y eficaz para ser feliz es ser amable. Y la vida nos da 300 oportunidades cada día para hacerlo. Aplíquese esta frase de la Madre Teresa de Calcuta que me parece espectacular‎: «Que nadie se acerque jamás a ti sin que al irse se sienta un poco mejor y más feliz».
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- ¿Vamos demasiado rápido?
- Si, si. Vamos como pollos sin cabeza. El siglo XXI es el siglo de la velocidad: conducimos, comemos y caminamos rápido, todo es para ya. Cuando uno corre todo el día se centra en lo superficial y en lo urgente y olvida que lo más importante en la vida es que lo esencial sea lo más importante. No podemos cambiar de siglo, es lo que nos ha tocado, pero uno sí puede aprender a gestionar su vida en este entorno que no ayuda. Para ello, hay que reivindicar momentos para la pausa y espacios para la reflexión para darnos cuenta de lo que es más importante.

- ¿Existe un generador de entusiasmo?
- Desde luego hay una parte genética que influye, pero a partir de allí, es nuestra responsabilidad luchar cada día para ser la mejor persona que podemos llegar a ser. La peor excusa es decir: soy así. Los demás no tenemos la culpa.

- ¿Cuando perdemos el ánimo, ¿cómo se consigue despertar el optimismo? Porque la parte racional y la emocional cuesta que vayan juntas…
- Uno tiene derecho a perder el ánimo, por supuesto, pero uno debería separar sus problemas en dos categorías: dramas y circunstancias a resolver. No existe una vida sin problemas, estos se acaban cuando uno palma. El optimismo, la alegría y el entusiasmo se despiertan comprometiéndose a ser así, al final es una lucha a contracorriente. No es fácil, cuesta mucho, pero es una lucha q vale la pena. Cuando uno va chutado, la vida es fantástica y cuando uno va hasta las narices de todo, la vida es una mierda.

- ¿Cree que estamos intoxicados de negatividad?
- Si. Porque hay muchas circunstancias objetivas en el entorno que no ayudan, pero no todo es un desastre, no todo funciona mal. Todos tenemos cosas brutales en la vida, pero como siempre estamos pensando en los problemas, en lo que tenemos pendiente. No nos queda tiempo para darnos cuenta que deberíamos disfrutar del día a día.

- ¿Qué tenemos qué hacer cuando estamos negativos?
- Rodéese de personas alegres, que contagien energía positiva, que sean divertidas y le hagan reír. Cinco minutos con esas personas nos cambian el ánimo y nos contagian entusiasmo.

Perfil

Victor Küppers (Eindhoven, 1970) es licenciado en ADE, descubrió el mundo de la formación y ahora se dedica a dar conferencias por toda España como un generador de optimismo. Autor de diferentes libros, el ponente visitó Reus de la mano del Col·legi Turó y congregó 300 personas en su charla: ‘Viure amb entusiasme’.



Diario de Tarragona

Siete cosas que deberías borrar de tu cuenta de Facebook para mantener tu privacidad

  • Estas medidas ayudarán a que tu cuenta de la red social no cuente tanto sobre ti mismo

Si Facebook fuera un país, competiría con China para ser el más poblado del mundo. Esta red social, que con más de 1.490 millones de usuarios hace sombra hasta a Google, es una de las empresas más influyentes del mundo. Y, por ello, es bueno tomar algunas precauciones.
La era de Internet parece haber digerido la privacidad. Día tras día, nuestros datos circulan por más sitios de los que imaginamos y ponerles límites parece una tarea imposible.
Hay, sin embargo, algunas técnicas que aún podemos seguir. Mientras Facebook afirma que la defensa de la privacidad de sus usuarios es su principal objetivo, hay algunas medidas que uno puede tomar para que su cuenta de la red social no cuente tanto sobre uno mismo.
Esto es lo que deberías eliminar para proteger tú mismo tu privacidad:
1) Fecha de nacimiento
Es solo una fecha, sí. Pero, junto con tu nombre y tu dirección, un hacker puede acceder más fácilmente a tu cuenta bancaria y a otros datos personales.
2) Tu número de teléfono
Desde un admirador secreto hasta un acosador pasando por todo tipo de personas con sus ocultos e indescifrables motivos pueden llamarte. Y también marcas comerciales. ¿Aún tienes registrado tu teléfono en tu cuenta?
3) La mayoría de tus “amistades”
Muchos, de vez en cuando, entramos en nuestra cuenta para hacer algo de “limpieza”.

Demasiado a menudo, encontramos a gente que o no conocemos o ya no queremos conocer.
El profesor de psicología de Oxford Robin Dunbar afirma que los seres humanos pueden mantener, de media, unas 150 relaciones estables.
El propio Dunbar, después de estudiar unos 3.375 usuarios de Facebook, una muy pequeña cantidad de sus amigos (4,1) eran considerados “de confianza” y unos 13,6 mostraron algún tipo de simpatía durante “una crisis emocional”.
Al final, la cantidad de “me gusta” no determina ningún tipo de relación de amistad. Así que deshacerse de algunas “amistades” puede hacerte tener una relación más sana con las redes sociales.
4. Fotos y cualquier tipo de información de algún menor (sea amigo o familiar)

En Francia, los niños pueden demandar a sus padres por publicar sus fotos en las redes sociales. Las autoridades francesas podrán imponer multas de hasta 45.000 euros y un año de prisión por publicar fotos íntimas de sus hijos en las redes sociales sin permiso.

Por su parte, la directora del Oxford Internet Institute, Victoria Nash, planteó un dilema sobre el consentimiento: 

¿Qué tipo de información sobre sí mismos quieren ver los niños y niñas publicada en la red en el futuro?

Según la asociación británica contra el abuso infantil, las autoridades del país registraron 36,429 delitos sexuales de cualquier tipo contra menores entre 2013 y 2014 . Estas cifras, además, se han disparado en la última década con el auge de las redes sociales.


Controlar qué, cómo y cuando publicamos fotos o cualquier tipo de información de un menor es primordial, ya no para uno mismo, sino para proteger la vida del más débil.
5. Servicios de geolocalización y etiquetación de ubicaciones.

Más de 500 millones de usuarios de Facebook accede a la red social a través de su teléfono móvil. Sin saberlo, el mismo smartphone tiene el potencial para difundir su ubicación online. De esta forma, cualquiera puede saber dónde estás en todo momento mientras tengas ese servicio activado.

6. Tu jefe

Muchos usan las redes sociales como vía de escape contra el estrés diario. Algunos, a demás, lo esgrimen como pancarta reivindicativa contra injusticias sociales, laborales o de cualquier tipo. Ante esto, y ante la posibilidad de que tus superiores vean todo lo que se publica en tu muro, ¿seguro que quieres mantener a tu jefe en tu lista de amigos?

7. La tarjeta de crédito
Dicho todo lo anterior, guardar tu tarjeta de crédito en una red social ya no es un error, sino casi una irresponsabilidad.


La Vanguardia 






“La felicidad se puede medir y se puede enseñar”


Tengo 73 años. Nací en Nueva York y vivo en Filadelfia. Casado, 7 hijos y 4 nietos. Doctor en Psicología Experimental y en Humanidades. Soy centrista. Creo que Dios llega al final y no al principio, a muy largo plazo nosotros crearemos a Dios. Desapareces cuando ya nadie se a
Pasó de estudiar la depresión a investigar las bases, tanto psicológicas como neurológicas, del bienestar y la felicidad y cómo conquistarlas estimulando las fortalezas y virtudes humanas. Tiene varios libros publicados y un interesante test que está colgado en la red: Cuestionario VIA de Fortalezas Personales. Dirige el Centro de Psicología Positiva Penn (Universidad de Pensilvania) e imparte el máster Penn del programa de Psicología Positiva Aplicada. Me sorprende cuando al final de la entrevista, al explicarme que somos los humanos los que crearemos a Dios y que todo se resume a luz, estalla en llanto. Ha venido a Barcelona a dar un talleral equipo directivo de Bioibérica sobre cómo conquistar el bienestar.










Que le llevó a estudiar las fortalezas humanas?
Cuando me nombraron presidente de la Asociación Americana de Psicología me propuse hacer bien mi trabajo y me dediqué a preguntar por el mundo qué hacíamos bien y qué hacíamos mal los psicólogos.
Eso es curioso, humilde e inteligente.
Descubrí que investigar y tratar los aspectos negativos y patológicos del ser humano (la ansiedad, el estrés, la depresión, el suicidio, las adicciones...) sabemos hacerlo muy bien; pero nadie se ocupaba de los aspectos positivos, de manera que la psicología no explicaba a la gente cómo llevar una buena vida.
...Y no se trata de mostrar a la gente cómo no estar deprimido, no enfadarse o no tener ansiedad, sino de enseñarle a ser feliz. Me propuse estudiar las bases del bienestar psicológico y de la felicidad; y las fortalezas y virtudes humanas, todo dentro del marco de la ciencia.
¿A qué conclusiones ha llegado?
Que las emociones positivas, la calidad de las relaciones, en definitiva, la felicidad, se pueden medir y se pueden enseñar.
Pero uno tiene su carácter.
Se puede cambiar. Yo era un pesimista depresivo y he aprendido a ser optimista y alegre.
Pues cuénteme cómo.
Si analizamos las estadísticas de violencia, riqueza real, sanidad, educación, no hemos hecho más que progresar. La queja sobre el mundo en el que vivimos hay que repensarla, y en la vida personal hay que cambiar de actitud.
Sin señalar lo negativo, ¿cómo lo mejoras?
Supongamos que identificando los aspectos negativos de un paciente la psicoterapia consigue sacarlo de su pozo (lo que sólo ocurre en el 65% de los casos), es decir, que pase de menos diez a cero; pero así no se consigue que sea feliz.
Eso es mucho pedir.
Las habilidades (optimismo, templanza, coraje, humanidad, autoestima, gratitud...) están por encima de cero. Potenciar nuestras fortalezas es una forma de potenciar el bienestar.
¿Cómo lo hizo usted?
Durante veinte años investigué el pesimismo. Pero personalmente, cuando me sorprendía pensando de manera negativa, reconocía esos pensamientos pesimistas y buscaba argumentos realistas que los desmontaran.
¿Hay que discutir con uno mismo?
Sí, hasta desmontar la negatividad. Luego, para alcanzar el bienestar, hay que centrarse en cómo potenciar y desarrollar aquellas áreas en las que eres bueno en lugar de dedicarte a la prevención de lo problemático.
Aplíquelo, por ejemplo, a la depresión.
Las investigaciones demuestran excelentes resultados con la estimulación de emociones positivas como la alegría, la esperanza o la ilusión.
¿Hay pruebas científicas?
Muchísimas. Hemos demostrado que esas fortalezas humanas que se pueden aprender son eficaces barreras del trastorno mental. Y los estudios muestran que el optimismo tiene un efecto directo sobre nuestra respuesta inmune.
Deme un ejemplo.
En EE.UU. hemos medido condado a condado el pesimismo, la infelicidad y el aburrimiento; y resultan ser predictores mucho más eficaces de los infartos que la etnia, los ingresos, la educación, el sedentarismo o la obesidad.
Increíble.
Preocupados por la alta tasa de estrés postraumático en el ejército norteamericano (5%), me encargaron un estudio y un plan de choque. Y de nuevo el principal predictor no resultó ser la intensidad o crudeza del combate, es decir, el trauma en sí, sino el hecho de ser una persona catastrofista, que aumenta un 30% el riesgo de tener estrés postraumático.
Deme una pequeña herramienta.
Hay 24 virtudes que trabajar, pero, por ejemplo, en las relaciones es fundamental pasar de una actitud constructiva pasiva (“¡Felicidades por tu discurso!”) a la constructiva activa (“¿En qué momento te aplaudieron?”, ¿Qué dijiste?”, “¿Qué fue lo más emocionante?”...).
Eso sí es empatía.
La psicología siempre ha considerado que los motivos de la tristeza, la depresión o la ansiedad venían de fuera, pero hoy sabemos que dependen de lo que tú piensas sobre lo que te ha acontecido, eso es lo que genera el sentimiento.
Una cosa es lo que pasa fuera y te afecta, y otra, la falta de autoestima.
Es el mismo proceso, por eso en muchas escuelas de Estados Unidos enseñamos a los niños las habilidades del optimismo y hacemos un seguimiento en la pubertad, así hemos conseguido reducir a la mitad la tasa de depresiones.
¿Todo pasa por el raciocinio?
Yo trabajo sobre las estructuras cerebrales, ¡y estamos haciendo avances increíbles en neurociencias! Dentro de un mes se publicará un avance importantísimo sobre la indefensión aprendida (la sensación subjetiva de que no podemos hacer nada ante una situación). Steve Miller ha encontrado los circuitos cerebrales que la activan y desactivan. Yo los llamo los circuitos de la esperanza, podremos desactivar la depresión.
¿Cuáles son los elementos esenciales que pueden elevar el grado de felicidad?
Aumentar las relaciones y las emociones positivas, el compromiso (poner en práctica las fortalezas personales), el sentido y el logro (establecer metas que nos motiven a conseguirlas).


20 cosas que nunca debes decir a alguien con depresión

Vivir con la depresión es agotador y una batalla constante. Lo que la mayoría de las personas que no luchan con la que parecen olvidar es que la depresión no es una condición que mágicamente desaparece. A pesar de que cuando la gente pregunta si estás bien su intención es buena, lo más probable es que no entienden que la depresión es algo que es único para todo el mundo.
La depresión es muy parecido a una huella dactilar – nadie más tendrá siempre su tipo específico. Por encima de todo, a veces las personas que luchan con la tristeza son como un nervio expuesto, las cosas más pequeñas pueden hacer que se sientan como si estuvieran haciendo lo contrario de progreso.
Como bien intencionado como sus preguntas y comentarios pueden ser a veces, siempre hay una posibilidad de que puedan ser tomadas por el camino equivocado. Entre sentir intensa ansiedad y tristeza abrumadora, cuando se combina con la falta de comprensión de que el público en general puede ser una experiencia aún más enloquecedor.
Con el fin de acallar los altercados potenciales con alguien que amas que está pasando por un momento difícil He compilado 21 cosas que usted debe probablemente nunca decir a alguien que vive con la depresión.
1. “Tal vez debería ir a ver a un terapeuta.”
2. “Sólo pensar de manera positiva.”
3. “Usted sólo tiene que mantenerse ocupado.”
4. “Usted sabe, usted puede elegir para ser feliz”.
5. “Tal vez debería ir de vacaciones para despejar su mente.”
6. “¿Estás seguro de que no debería estar tomando medicamentos?”
7. “Es como estar triste … por un tiempo?
8. “¿Te rara vez sale de su casa?”
9. “¿Estás seguro de que no sólo hay una mala semana? Tal vez es una fase ”
10. “Deja de revolcarse!”
11. “Hay que salir esta noche y divertirse.”
12. “Deja salir y conseguir enfrentó-mierda! Eso le animará para arriba “.
13. “No vamos a matar a ti mismo, ¿verdad?”
14. “Pero siempre estás tan feliz!”
15. “Hay que X, Y, y Z -? ¿Qué es lo que tiene que sentirse triste por”
16. “Obtener más de lo que ya! Ha sido meses “.
17. “Estás siendo muy egoísta. Una gran cantidad de personas que se preocupan por ti y ni siquiera se puede ver que “.
18. “Echo de menos que solía ser.”
19. “Hay gente por ahí que lo tienen mucho peor de lo que haces, recuerda que”.
20. “Hay que aprender a amarse a sí mismo antes de que alguien puede aprender a amarte.”
A pesar de lo anterior parece mucho, hablar con alguien con la depresión no tiene que ser muy pesado. Las mayoría de las personas necesitan con la depresión es el conocimiento de que estás ahí para ellos con los brazos abiertos, dispuestos a escuchar siempre que estén listos.
fuente:distractify.com

Como ayudar a nuestras mascotas frente a la pirotecnia



Año tras año nuestras mascotas la pasan mal para las festividades de diciembre, que suelen ser unos de los momentos más traumáticos del año para ellas.
Es típico observar durante las fiestas navideñas o fin de año, cómo nuestros animalitos huyen a esconderse o cobijarse en algún rincón de la casa en busca de un lugar seguro, tranquilo, o se nos pegan a las piernas, debido a que los estruendos provocados por la pirotecnia, hacen que se pongan nerviosos, se asusten y sufran.
Algunas razas, más confundidas, huyen a la calle despavoridos, y se pierden.
Este temor tiene un origen innato y se explica por su alta sensibilidad ante estímulos sonoros intensos.
AYUDÁ A LOS PERROS, AYUDATE A VOS MISMO, DIFUNDÍ CONCIENCIA!
¿Cómo podemos evitar que nuestras mascotas sufran por los ruidos provocados por la pirotecnia?
Esta es una de las preguntas que más nos preocupa. Aquí van algunas de las razones para que puedas entender a tu perro y cuidarlo mejor.
Capacidad auditiva de nuestras mascotas
La capacidad auditiva de los perros (60.000 ciclos por segundo) se diferencia de la del humano (20.000 ciclos por segundo) por su gran aptitud para captar sonidos a altas frecuencias.
Pueden captar grandes densidades de ondas por segundo, gracias a lo cual perciben sonidos como los emitidos por los murciélagos y las ratas, que para el hombre son imperceptibles.
La explicación a esta peculiaridad está en los ancestros caninos: los lobos se alimentaban de roedores que producen sonidos ultrasónicos (imperceptibles para el oído humano) y para poder atrapar su alimento, tuvieron que agudizar su sentido auditivo para poder localizar a su presa.
En cuanto a la percepción de sonidos distantes, los perros pueden detectar un sonido débil a una distancia entre cuatro y cinco veces mayor que un ser humano.
Todas estas características les provocan a nuestras mascotas “hipersensibilidad auditiva”, donde los ruidos fuertes o explosiones provocados por pirotecnia, tormentas, etc. pueden causarles pánico y provocar que manifiesten conductas inhabituales, tales como huidas, agresividad, etc.
Ahora que ya tenemos las razones para entenderlos, debemos tomar ciertas medidas para que en las fiestas no sufran por los fuertes estallidos de la pirotecnia utilizada para festejar…
Estos son algunos aspectos a tener en cuenta:
1) tanto si te ausentás de tu casa como si recibís gente, apartá tus mascotas del ruido general:
  • disponé un ambiente cerrado de la casa, donde el animal se sienta cómodo para que descanse allí. (A veces los lugares que eligen solos son insólitos: la bañera, el armario, debajo del auto, en el garage, pero esto puede ser peligroso)
  • podés también ubicar a la mascota en el lugar más aislado de la casa, con las puertas cerradas. Dejale una radio o el televisor encendido a un volumen mediano que amortigüe los sonidos exteriores.
  • si acostumbra jugar con objetos, dejale un juguete o algo para morder.
  • ponele agua fresca y su plato con alimento balanceado. Si el lugar tiene ventilador, encendelo, esto brindará alivio a nuestro compañero en una situación que puede ser estresante, porque amortigua los ruidos que vienen del exterior de la habitación.
  • Vos ya conocés a tu perro, si aún así sigue ansioso, tené a mano gotas sedantes (previamente consultá con tu veterinario si podés administrarle este medicamento y la dosis) Para quien no las haya usado nunca, sepa que la primera vez tiene efecto mas intenso sobre el perro, y que no lo duerme, solo lo tranquiliza.
2. No olvidés la cantidad de casos de perros extraviados por temor y otros que se aparecen inopinadamente en el barrio, que vienen huyendo de los estallidos por estas fechas: no engrosés con tu animal esta lista, evitá que se escape, ofrecele un lugar aislado y seguro… y tenele paciencia…
Qué se puede hacer con un perro que encontramos desorientado por este miedo a las explosiones?
Generalmente lo vas a reconocer por su ansiedad, movimientos bruscos, y por tratar de meterse en cualquier hueco.Tal vez ya se metió en tu patio o casa… qué hacer?
  • De momento no lo asustés mas, hablale con calma, ofrecele agua y un rincón para que esté tranquilo, que sepa que está en un sitio amigable.
  • No te expongas a tratar de atarlo o algo por el estilo, tal vez sea un animal manso, pero está alterado y no se sabe cómo puede reaccionar.
  • En general solo basta contenerlo un tiempo, darle confianza que puede guarecerse sin temor a tener que seguir huyendo… (Imaginate por un momento vos en su lugar, o que el extraviado fuera TU PERRO, …cómo agradecerías una mano amiga, no?).
  • No hay que sobreproteger ni encerrar a un animal que ya de por sí viene despavorido, y aterrorizado. Puede ser peor.
  • Dale tiempo, tenele paciencia y cuando los ruidos amainen, él se irá tranquilizando.
  • Cuando sea el momento él se pondrá en camino nuevamente y se reorientará a su hogar…
  • Si no lo hace en tiempo prudencial, llamá a algún medio de comunicación dando aviso para que su dueño pase a buscarlo.

¿Por que no tenemos la misma estación en los diferentes hemisferios?




Las estaciones son diferentes según nos encontremos en el hemisferio norte o en el sur, de forma que cuando comienza el verano en Europa, el invierno entra de lleno en América del Sur. Podría pensarse que el fenómeno se deba a que el planeta Tierra no gira alrededor del sol formando un círculo perfecto, sino una elipse que hace que no siempre estemos a la misma distancia del astro rey. Pero la realidad es que ese fenómeno, si bien es cierto, no influye tanto en la variación de temperaturas entre los dos hemisferios como pueda parecer.

La respuesta la encontramos en la particular forma que tiene nuestro planeta de girar alrededor de sí misma en su recorrido anual alrededor del sol. Contrariamente a lo que se pueda pensar, el Polo Norte y el Polo Sur no están exactamente arriba y abajo como tradicionalmente nos han enseñado, sino que el eje que une los dos puntos está inclinado 23,5º sobre el plano perpendicular que forma la Tierra al girar alrededor del sol. Este fenómeno provoca que, al estar ligeramente inclinado el planeta, haya épocas del año en las que los rayos del sol inciden directamente por encima de la línea imaginaria del Ecuador mientras que en otras suceda justamente lo contrario. También es responsable de las estaciones del año y de que en los polos geográficos se sucedan seis meses seguidos de luz solar y otros seis de total oscuridad.

Video explicativo 

La Coca de Sant Joan



Otras variedades

En Cataluña y en otras partes del Mediterráneo se llama "coca" a un dulce con base de masa de harina relleno o acompañado de distintos elementos generalmente dulces.
La coca de San Juan es una de las cocas más populares y festivas de Cataluña. Se come para celebrar la Noche de San Juan, del 23 al 24 de junio, fiesta nocturna conocida como la verbena de San Juan (revetlla de Sant Joan).

ElaboraciónEditar

Se elabora haciendo un montón con la harina en cuyo centro se añaden el azúcar, los huevos, la sal, la levadura, la ralladura de cáscara de limón y la manteca de cerdo. Se mezcla bien con los dedos, añadiendo despacio leche o agua, y se amasa hasta obtener una masa homogénea que no se pegue a las manos. Se deja reposar y se estira con el rodillo hasta obtener una torta de forma ovalada o rectangular. Se extiende sobre una lata engrasada hasta dejarla con un grosor de 1 cm aproximadamente.
Se cubre con trozos de fruta confitada y se deja fermentar a temperatura tibia durante una media hora. Se espolvorea con azúcar y se cuece al horno hasta que esponja y se dore la superficie.

VariantesEditar

Hay una gran variedad de cocas de San Juan. Algunas, por ejemplo, antes de la fruta traen una capa fina de mazapán rebajado con algo de clara de huevo. Otras incluyen una capa de crema pastelera o crema catalana. También pueden incluir piñones, almendras, yogur, etcétera.

La música sirve para algo y el resto, para casi nada

por Eduard Punset
Es fantástico que la ciencia empiece a estudiar la raigambre social de la música. ¿Hay algo que se pegue más que una buena melodía? Lo único que sabemos a ciencia cierta de ella –y ha estado con nosotros desde los orígenes de las primeras tribus humanas– es su universalidad. Parisienses y cameruneses, mayores de edad y niños, todos parecen emocionarse con tonos y tiempos parecidos. No me digan que no resulta increíble que unos y otros coincidan en hurgar en cierta armonía, en un acorde, fruto de darle a una octava, mientras interpretan como discordia, o en todo caso como una señal de tristeza, una melodía demasiado lenta.
Lo único que conocemos de la música es su universalidad… y que se trata de un evento social. Yo no conozco nada que pueda mantener unido a un colectivo durante tanto tiempo; tal vez la religión o el credo político. Ahora bien, lo curioso es que tanto la religión como la política van a menos, mientras las melodías van a más.
Justamente, quizá sea esta falta de utilidad concreta de la música lo que la hace tan querida por todo el mundo. El lenguaje parecería seguirla en cantidad de devotos, aunque por razones muy distintas: todas las personas se precian de poder hablar y transmitir un pensamiento a los demás. A los neurólogos del futuro les corresponde detectar si la diferencia entre el lenguaje musical y el hablado es tan grande como parece: el primero no parece transmitir gran cosa, mientras que el segundo tiene utilidades: entenderse, concentrarse y encaminarse a la consecución de un objetivo determinado. 
¿Pero y si las diferencias no fueran tan nítidas? En los laboratorios se está demostrando con simios y humanos que los recuerdos son mucho más frágiles de lo que se pensaba; la gente tiende a tergiversarlos con una facilidad extrema y a decir ‘Diego’ donde dijo ‘digo’. Además, resulta que los procesos cognitivos del cerebro son tan complicados que ahora sabemos a ciencia cierta que el inconsciente decide por nosotros unas milésimas de segundo antes de que nosotros resolvamos, de forma consciente, comer o no hacerlo, ir a la derecha o a la izquierda, olvidar una idea o recordarla.
¿Y si resultara que la música hubiera precedido al lenguaje, pero que este último hubiera conservado la herencia genética de la primera? Y que ni una ni otro sirven para gran cosa. Desde luego, cada vez está más claro que más y más gente se arrima a la música, mientras que aumenta continuamente el número de los que desconfían del lenguaje. Yo siempre digo que un idioma no sirve para entenderse –eso hay que dejárselo al cuerpo y al movimiento–, sino para engañarnos unos a otros; para hacer creer a los demás lo que queremos que crean.
Algún científico por ahí en el mundo me intentaba convencer de que, al contrario de lo que decía el filósofo griego Platón, el pensamiento no era lo más importante, sino el movimiento. Que el cuerpo había conseguido tales argucias y adelantos que el lenguaje o el pensamiento solo se necesitaban para poder acompasarlos, para instrumentarlos. ¿Se han parado a pensar mis lectores en lo inverosímil que resulta –por favor, que me corrijan los matemáticos– la teoría del equilibrio de los animales bípedos, como nosotros? Ni Dios sabe todavía qué es lo que nos permite andar con solo dos piernas sin perder el equilibrio, teniendo que sortear –como nos toca hacer– tantos vericuetos y curvas enrevesadas.
Ya no digamos lo que hacen algunos músicos con el juego mágico de sus dedos interpretando al piano una de las piezas de Mozart. ¿Se han fijado en cómo mueven de memoria sus dedos sin que les tiemble el pulso y respetando siempre la melodía que nos embelesa? A lo mejor lo único que importa es, justamente, lo que nos embelesa: sentir que formamos parte de la manada, empatizar con los demás. A lo mejor la música sirve para algo y el resto, para casi nada.