La Felicidad de Dar




Cuentan que una vez una mujer muy rica y que no encontraba sentido a su vida se dirigió al río para suicidarse.

De repente sintió que la mano de un niño tiraba de su falda. El niño le dijo que su familia estaba pasando hambre.

La mujer entendió que lo mucho que tenia ya no le iba a servir para nada así que le pidió al niño que le llevara a su familia.

Cuando llego a la casa del niño y contemplo la extrema necesidad de aquella familia les entrego el dinero que llevaba encima. La señora les dijo que al día siguiente iba a volver para ayudarles, por que Dios le había dado mucho mas de lo que necesitaba..

Gracias a ese encuentro casual y a percivir el agradecimiento de aquella familia ya no deseo morir, sino ayudar a los demás.


La alegría y el bien que se da a los demás siempre retorna a uno mismo.


Los que solo viven pensando en si mismos nunca serán felices, por que el ser humano es por naturaleza un ser social que forma parte de un todo, lo quiera o no, y cada hombre esta interrelacionado con el resto de la Humanidad.


El hombre necesita tener identidad colectiva, por eso acude a los estadios o a los conciertos, o lleva banderas de su patria o de una causa que le moviliza.

Mientras exista pobreza en el mundo todos somos pobres.

Los que crean que no tiene sentido hacer el bien a cualquiera, sin esperar agradecimiento, por que están desengañados o no creen en nada van a sufrir un gran vacío interior.

Cuando busquen la respuesta a su tristeza verán que la única solución personal es vivir en armonía con su entorno y ser apreciado por su generosidad.

Para dar no hace falta ser rico, solo tener algo que compartir.

Darse a los demás es también darse a si mismo una razón de vida.

  
Joan Baeza