Los amigos, los hermanos de la vida

El folklore popular reza que "la familia no se elige", entonces sucede que la vida nos da la oportunidad de tener la capacidad de elección. Así, comienza el vínculo más entrañable: la amistad

Eugenia Plano



El compañero de banco de la primaria, el cómplice de las aventuras de la adolescencia, el confidente de los primeros amores y el hombro de los desamores trágicos, el mejor consejero en las primeras decisiones importantes de la vida, el padrino de tu primer hijo, el que no se enoja si lo llamás a las 3 de la mañana y quien se ríe de tus mismos chistes de siempre. Los amigos, son esos hermanos entrañables, que elegimos y volvemos a elegir en todas las etapas de nuestra vida. Nos acercamos, nos alejamos, los volvemos a ver y es como si el tiempo nunca hubiera pasado. La amistad tiene esa extraña cualidad de conservar la esencia del vínculo.

Y hasta la ciencia parece comprobarlo. Un estudio publicado por la Universidad de los Ángeles demostró que las personas que no tienen una red social de apoyo tienden a enfermarse más, a sufrir de depresión y a larga, mueren más temprano que las personas que mantienen fuertes lazos de amistad con otras personas. Cada vínculo es distinto, y por ello la amistad implica una unión que no es similar a otras ¿Qué tiene de particular la amistad? Se podrían dar infinidad de características y cualidades sobre el tema, pero quizá la identidad de la amistad radique en su poder 'barajar y dar de nuevo'.

Un vínculo difícilmente, sea duradero y profundo si no ha existido algún inconveniente en algún momento. Es decir, cuántas veces diferenciamos entre 'conocidos' y 'amigos', los primeros generalmente, son personas con las que estamos a gusto pero no hemos tenido la suficiente intimidad para considerarlos amistades. Con los amigos la biografía que construimos no es siempre un jardín de rosas. Así, muchas veces no estamos de acuerdo con sus decisiones y se los decimos; podemos enfrentarnos por diferencias importantes o no; nos distanciamos; les comunicamos con sinceridad cuando sentimos que se están equivocando y viceversa.

Y esa quizá sea el alma de la amistad, la honestidad, la autenticidad de sabernos capaces de poder decir lo que pensamos, aunque nos valga un distanciamiento. Pero, cuando los vínculos son en base al amor, al respeto y al cariño, sucede la magia del reencuentro. La amistad es una unión entre personas que se caracteriza por detener el tiempo ¿Cuántos amigos por distanciamientos, lejanías o peleas se han vuelto a ver y es como si el tiempo se hubiera detenido en aquella última vez que se vieron? Allí radica su magia, los amigos son quienes pueden desafiar convenciones irreconciliables e inquebrantables para otros lazos humanos.

Cuando anda la nube negra son los únicos que nos hacen reír y cuando viene la buena racha, se alegran con nosotros. Esta cualidad también, es fundamental de la amistad, no sólo son un hombro para los desencuentros, también son felices, cuando nosotros los somos, y esta capacidad de empatía por la felicidad, no es poco en estos tiempos.

Los amigos esos hermanos del alma o quizá como diría el escritor uruguayo Eduardo Galeano, 'esos seres que te critican de frente y te halagan por la espalda'.


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