Cómo reutilizar el pan de ayer en tiempo de crisis

Recetas caseras con pan de ayer' recupera ideas que dan a este alimento una segunda vida

Lourdes López

Lourdes López Barcelona





El pan es un alimento de ayer y hoy que, aunque acarrea la pesada fama de ser calórico, nunca debería de faltar en cualquier despensa por su versatilidad y por constituir desde siempre uno de los pilares alimenticios de cualquier cultura. Los tiempos de crisis son el abono ideal para hacer florecer oportunidades y nuevas ideas en muchos campos, también en el culinario. Cada vez es más común encontrarse con publicaciones que apuestan por una cocina económica –de bajo presupuesto- y otras que van más allá y defienden de la reutilización de alimentos y el aprovechamiento de los que, ya cocinados, pueden tener aún una segunda oportunidad de salir a la mesa. Es el caso del libro que nos ocupa: Recetas caseras con pan de ayer.

Reutilizar el pan en cocina no es nada novedoso. Las migas, las torrijas y otros muchos platos que nuestras abuelas idearon cuando la escasez en la alacena aceleraba la imaginación vuelven hoy a la anualidad reformulados. La propuesta que el maestro panadero Xavier Barriga lleva a las estanterías en forma de manual de la mano de Grijalbo va, sin embargo, un tanto más allá.

Barriga, enamorado del pan de fermentación lenta y bajas dosis de levadura, devuelve la vida en este libro al pan que ya a cumplido con su primer cometido: ser el acompañante del plato en la mesa. A partir de ahí propone una serie de recetas tradicionales, que incluyen la preparación de pasteles y bollería casera, otras con una vuelta de tuerca original, así como consejos prácticos de conservación. Ahí están el Pudín clásico de pan, la Mini tarta tatin de brioche, un amplio surtido de apetecibles tostas, las tradicionales sopas de pan, tanto dulces como saladas, así como una apartado de recetas aptas para celíacos. La mano de esta maestro panadero, asesor de empresas panificadoras y gran activo de las panaderías Turris, es evidente en este libro y en sus dos trabajos anteriores: Pan y La caja de magdalenas.

Por sencillo que parezca, el libro nos redescubrirá un campo olvidado –que no inexplorado- que será un fantástico escudo cuando tengamos una cena y nos quedemos en blanco mirando pensativos la nevera: Solucionado. Si tenemos algo de pan duro, puede que podamos salir con dignidad del paso.