La prevención cerca al cáncer

Alrededor de un tercio de los tumores malignos se puede predecir con chequeos sistemáticos y hábitos de vida saludables. El tabaco es el factor más negativo

AINHOA IRIBERRI



Más de un millón y medio de españoles han sobrevivido al cáncer y la cifra mejora a un ritmo de aproximadamente un 1% anual, según los datos de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM). Aunque los tumores malignos siguen suponiendo en la actualidad la segunda causa de muerte en España, los médicos son optimistas, sin caer en la complacencia. "Es una enfermedad seria, de la que no se puede hablar a la ligera", resume el presidente de la SEOM, Emilio Alba.

Lejos de desaparecer, las estimaciones de organismos como la Agencia Internacional para la Investigación en Cáncer (IARC) alertan del incremento de la incidencia de la enfermedad incluso en menores de 65 años. En estas circunstancias, ¿es posible hablar de buenas noticias? Para la secretaria científica de la SEOM, Cristina Grávalos, hay dos razones para hacerlo: "Cada vez hay más estrategias preventivas, aunque incluyan algún tipo de operación, y también aumentan los tratamientos".

Hay pruebas sistemáticas que no se llevan a cabo en España

La prevención es precisamente la protagonista del Día Mundial del Cáncer, que se celebra hoy en todo el mundo. Las evidencias sobre que algunos tipos de cáncer pueden prevenirse con elevadísimas tasas de éxito son indudables y el ejemplo más claro es el del cáncer de mama, con una supervivencia actual en España del 80,3%, atribuida mayoritariamente a los programas de cribado (chequeos sistemáticos a toda la población de riesgo, consistentes en la realización de mamografías) establecidos en toda España. "Esto ha conseguido que la gran mayoría de casos que detectamos hoy estén en fases iniciales y sin afectación de los ganglios de alrededor", comenta Grávalos.

La realización de mamografías es una de las recomendaciones de la Sociedad Estadounidense del Cáncer, que Alba define como "la biblia de la prevención". Esta prueba radiológica es una forma de prevención secundaria del cáncer, encaminada a la detección precoz de la dolencia y no a evitar su aparición. Otras técnicas de prevención de este tipo no están tan implantadas en España, a pesar de que existe suficiente evidencia científica para predecir que influirían en un descenso de la mortalidad.

Los cribados con colonoscopia a hombres y mujeres mayores de 50 años son quizás el ejemplo más paradigmático de medida de prevención que debería tomarse y no se toma. Sólo ocho comunidades autónomas han implantado (o están en proceso de hacerlo) este tipo de prueba. El director del Servicio de Oncología Médica del Hospital Clínic de Barcelona, Pere Gascón, lo tiene claro: "Yo se lo recomiendo a todo el mundo". Este experto destaca también la necesidad de que las mujeres se hagan citologías para prevenir el cáncer de cuello de útero. "Aunque en España está bastante controlado, cada vez vemos más casos en inmigrantes", comenta.

La elevada supervivencia del cáncer de mama se debe al cribado

Chequeos sistemáticos

Otra de las pruebas poco utilizadas que sirven para prevenir el cáncer, en este caso el de estómago, es la detección de la bacteria Helicobacter pylori. Aunque se localiza con un test algo invasivo, una endoscopia, el tratamiento es muy sencillo y supone reducir el riesgo de cáncer de estómago. Gascón recomienda que se hagan las pruebas todas aquellas personas con gastritis crónicas o con úlceras que hasta ahora hayan optado por tratamiento con antiácidos.

Este especialista reconoce que hay otros tumores que no se pueden prevenir mediante ninguna prueba. El de páncreas, conocido por su gran agresividad, es uno de ellos. En otros casos, comenta Gascón, se detectan "por suerte", porque se perciben por métodos de diagnóstico por síntomas inespecíficos: "Suele ocurrir con el de riñón, por ejemplo". Las sociedades científicas tienen claro que la prevención sólo puede acabar con entre el 30% y el 40% de los casos de cáncer. Aún así, el impacto en la salud sería muy alto. Alba tiene esperanza de que estas pruebas se generalicen: "Será una cuestión económica, pero no hay duda de que influirá en la mortalidad".

Los expertos reclaman que se generalicen las colonoscopias

Pero si es necesario que se generalice la prevención secundaria, quizás la asignatura más pendiente esté en la llamada prevención primaria. ¿Se puede evitar la formación de un tumor maligno? De nuevo, la respuesta es afirmativa, pero sólo parcialmente. "Es posible en el cáncer hereditario, que supone alrededor del 8% de los registrados", comenta Gascón. Las mujeres con una versión mutada de los genes BRCA 1 y 2 tienen un elevado riesgo de padecer cáncer de mama y ovarios, por lo que la extirpación de estos órganos acaba con las posibilidades de sufrirlo. Más allá, en Reino Unido y España ya se ha autorizado la selección embrionaria para evitar que una niña nazca con esta mutación. Lo mismo sucede con el cáncer de colon asociado a enfermedades como la poliposis familiar. Puesto que el tumor viene precedido de los pólipos, la vigilancia a la que se somete a estos pacientes permite retirar las masas celulares antes de que se transformen en malignas.

El mal del tabaco

La población que no es de riesgo puede hacer mucho por prevenir el cáncer, aunque no garantizar su ausencia. La mejor arma en la prevención primaria es el abandono del tabaco. "Parece que vamos a por los fumadores, pero es que el tabaco provoca cáncer, y no sólo el de pulmón, también el de vejiga urinaria", comenta Gascón. "Es el factor más importante", coincide Grávalos, que añade el cáncer de páncreas a los asociados a la nicotina.

La obesidad es otro de los factores de riesgo más estudiados. Según Alba, está demostrado que el sobrepeso aumenta el cáncer de mama en mujeres postmenopáusicas (curiosamente, no en las más jóvenes). La secretaria científica de la SEOM añade que también está asociada a un tipo de cáncer de esófago. Estudios con animales han demostrado que el cáncer es menos común si se consumen pocas calorías.

El sol es el último gran factor de prevención primaria, ya que su asociación con el cáncer de piel más mortal, el melanoma, está más que demostrada científicamente.