Nadie es mas que nadie





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En esta casa, señores, vale un pedazo de pan
más que otras cosas mejores tomadas sin dignidad;
cada uno gana su pan con el sudor de su frente
sin esperar caridad de otras gentes más pudientes
y aquí nadie es más que nadie,
ni el señor cacique con aire feudal
ni el que tiene menos, ni el que tiene más.
Aquí nadie es más que nadie, como debe ser,
si a alguno le duele ¡qué se le va a hacer!.

Nadie es más que nadie,
aquí nadie es más que nadie.

Es un pecado de orgullo y muy poco hospitalario
venerar sólo lo tuyo sin aprender del contrario.
Ya lo dice el refranero: “No presumas de tu suerte,
que si te caes de los cielos, el golpe será más fuerte”,
porque nadie es mas que nadie,
ni el viejo hacendado, ni el fuerte rival,
ni el gran laureado, ni el intelectual.
Aquí nadie es más que nadie, como debe ser,
si a alguno le duele ¡qué se le va a hacer!.

Nadie es más que nadie,
aquí nadie es más que nadie.

Señores, la democracia aquí es un invento viejo
aunque muchos a esta casa vengan a darnos consejos:
iguales todos nacimos, iguales nos marcharemos,
llevándonos en la mano como nuestra marca el sello
de que nadie es más que nadie,
del vientre materno nacieron igual
la gente labriega que la de ciudad.
Aquí nadie es más que nadie, como debe ser,
si a alguno le duele ¡qué se le va a hacer!.
Nadie es más que nadie,
aquí nadie es más que nadie.

(Letra y música: Amparo García-Otero)