Dormir bien para vivir mejor



La somnolencia diurna puede llegar a ser incapacitante y se inicia tras levantarse

No desconectan. Es el principal problema de un amplio grupo de mujeres que crece y que padecen problemas de sueño. Se levantan a las siete de la mañana para poner en marcha su mundo, llegar al colegio, un trabajo exigente, controlar que en casa no falte papel higiénico o el traje de la tintorería, la cena, la compra, los e-mails antes de irse a la cama… "No desconectan y, por eso, no logran dormirse. Son el grupo de pacientes que más crece en nuestra unidad del sueño", explica el experto Eduard Estivill. Tienen de 30 y pico a 45 años "y están agotadas y tomando hipnóticos".

Según un reciente estudio de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primariasiete horas diarias y hasta un 30 por ciento reconoce tener problemas para conciliar el sueño y el 54% de estas asegura utilizar algún tipo de medicación para combatirlos (lorazepam (21,1%), bromazepam (8,4%) y alplazolam (5,8%). Hasta un 39% de las encuestadas presenta algún tipo de dolor o malestar general, el 19,7 % sufre ansiedad, y entre un 10 y 11% padece problemas de movilidad o a la hora de hacer actividades diarias.

Las mujeres duermen menos y peor. Es un dato corroborado en sucesivas encuestas. En Estados Unidos, las de la National Sleep Foundation calculan que ellas duermen seis horas y cuarenta y un minutos de media entre los 30 y los 60 años. Sufren más somnolencia durante el día y les cuesta más mantenerse dormidas.

Los datos que se manejan oficialmente en España, donde se dice que el 10,1% de la población tiene habitualmente dificultad para conciliar el sueño, es que entre las mujeres ese problema alcanza al 14,6% Además, una de cada cuatro se despierta varias veces mientras duerme y el 18,1% se despierta demasiado pronto.

También la menopausia influye en el mal sueño de las mujeres. Los sofocos, habituales en los primeros años tras el inicio de la menopausia se anuncian de noche con una subida de la temperatura y hay tendencia a despertarse. Ese calor dura un promedio de tres minutos, lo que lleva un sueño de mala calidad. Aunque duerman las horas adecuadas, los sofocos dañan la calidad de ese sueño y causan fatiga al día siguiente.

Además hay problemas de hábitos. "Muchos no saben dormir", concluye Alex Ferrer, experto de la unidad del sueño de Vall d'Hebron. "Duermen menos de las horas necesarias y el fin de semana mucho más, eso indica algo. Se privan de algo esencial". En su unidad, lo primero que hacen cuando les llegan estos pacientes –"a menudo han pasado antes por el médico de cabecera y el psicólogo", explica Ferrer– es suprimir la medicación. "Intentamos, con métodos cognitivo-conductuales, que tengan un buen control de estímulos, que si se van a la cama y a los 15 minutos no ha llegado el sueño, se levanten y vuelvan a intentarlo más tarde. Se consigue poco a poco. Es un proceso lento, pero mejora la calidad del sueño. Es más importante lograr cuatro horas de sueño continuo y compactado que muchas y salpicadas a lo largo de la noche".

Además de estas dificultades para dormir, el 50% de la población ronca. Para la mayoría sólo se trata de ruido. Es molesto, crea problemas al compañero de cama y a veces despierta al propio roncador. Pero de los que roncan, entre el 5 y el 10 por ciento puede tener apneas asociadas. Son esos instantes sin respirar que tanto angustian a quien los oye y que llegan a ser un peligro importante para la salud si son muy frecuentes. Las apneas obstructivas y las hipoapneas (pasa poco aire, pero pasa) son el otro gran problema asociado al sueño, y el más grave.

Las consecuencias directas de ese sueño insuficiente y de la somnolencia diurna es un aumento de los accidentes, problemas de concentración, mal desempeño en el trabajo y en la escuela (también entre los niños hay apneas) y posiblemente un aumento en enfermedades y ganancia de peso.

Para empezar, uno se levanta hecho polvo, y se inicia una escala de fatiga. Aunque el afectado excuse la situación con el estrés y el exceso de trabajo, la somnolencia diurna, además, puede llegar a ser muy incapacitante. "Suele presentarse inmediatamente después de levantarse", indica el doctor Estivill. La noche ha sido entrecortada, el sueño, inquieto, con múltiples fraccionamientos aparentemente para ir al baño, con sequedad en la boca, sudoración profusa, a veces se habla dormido, y sensación de cansancio o sueño poco reparador.

"Muchas de las muertes nocturnas inexplicadas tienen lugar durante una de estas apneas", explica Estivill. La alteración del oxígeno en sangre por las interrupciones en la respiración provoca cefaleas matutinas, alteraciones neuropsicológicas que disminuyen la concentración, la memoria y también la libido, e influye en la aparición de hipertensión.

Ante una alteración tal del sueño, los especialistas van descartando que no haya otras patologías para ese cansancio "porque a menudo se superponen, como la depresión. La mayoría de pacientes llegan tomando pastillas y un número importante son medicamentos antidepresivos", confirma el doctor Ferrer.

Luego hay que saber cómo es su sueño. Detectar las apneas con una prueba que se realiza mientras uno duerme y mide el sonido, la respiración y la saturación de oxígeno (polisomnografía). Si hay más de 30 interrupciones, de 30 apneas a la hora, es un caso grave. Las interrupciones en la entrada de aire alteran el oxígeno en sangre y el cerebro ordena microdespertares que impiden el sueño REM, el más reparador.

No se sabe exactamente porqué la garganta se cierra dificultando el paso del aire. La grasa del abdomen también se acumula en los músculos de la faringe y el cuello, pero también hay apneas en personas no obesas. El tono muscular baja y se sabe que influyen el alcohol, el tabaco y algunos medicamentos. En general se está de acuerdo en que hay una disfunción neurológica en el control motor de esta musculatura. Y una predisposición genética.
(Semergen), las mujeres españolas duermen una media de