El coche no seduce a las mujeres

Ellas asumen más tareas domésticas que ellos, hecho que determina sus desplazamientos

En los primeros, este capítulo representa el 27,2% del total de viajes que realizan, mientras que en las segundas son el 18,2%. Por el contrario, las razones personales son para ellos el 27,3% de los desplazamientos y para ellas el 36,6%. Más allá del trabajo, las diferencias se centran en dos actividades de la esfera doméstica.

Las compras representan para ellas el 11% de los desplazamientos cotidianos, mientras que para ellos son el 5,4%. En cambio, los hombres se mueven más para pasear y para actividades de ocio (9,7%) que las mujeres (7,5%). Si se estudian más en detalle los motivos, se confirma que ellas "se mueven más para tareas que son ineludibles en la cotidianidad", destaca la autora, como, por ejemplo, para las compras básicas, "lo que hace falta para la nevera" (25,9% del total de la movilidad personal).

Para los hombres este motivo representa sólo el 16,6%. Algo parecido ocurre con los desplazamientos que implican cuidar o acompañar a personas (llevar a los hijos al colegio o a personas mayores al médico, por ejemplo), donde ellas tienen más presencia que ellos. ...

Al tener mayor oferta de transporte público, el área de Barcelona es más igualitaria que el resto de Catalunya

la distribución de la movilidad a lo largo del día. Aunque los conceptos hora punta y hora valle tienden a diluirse, el estudio aprecia que por la mañana hay un décalage en el inicio de las actividades. Los hombres comienzan su jornada sobre las siete y las mujeres más o menos a las ocho (coincidiendo con la entrada de los colegios). Después, ellos tienen un comportamiento más lineal, coincidente con las entradas y salidas del trabajo, mientras que ellas lo tienen más variable, seguramente motivado por la mayor cantidad de compras y gestiones personales que hacen. El lugar de residencia es determinante en el modo de desplazarse. Miralles-Guasch recuerda que "existe una gran diferencia si se vive dentro del área metropolitana de Barcelona, donde hay una amplia oferta de transporte público, o fuera de ella, donde esta oferta es mucho menor o no existe".

Por tanto, hay lugares donde moverse o no - más allá de los trayectos que pueden hacerse a pie-depende de tener o no coche. En estos la situación es menos igualitaria porque no toda la población tiene acceso al vehículo, ya sea por no disponer de medios para tenerlo o mantenerlo o carecer de permiso de conducir. De todos modos, puntualiza la autora de Dones, mobilitats, temps i ciutat,"hay patrones que se reproducen de manera general, ya que ellas siempre van más a pie y, si existe, en transporte público; podemos verlo en Barcelona, en el resto de Catalunya y, por ejemplo, en Los Ángeles,una ciudad con un sistema de movilidad muy diferente del nuestro".