"Sólo lo que atesoras en tu mente es lo que no te pueden quitar"

Theodor W. Hänsch, premio Nobel de Física

LLUÍS AMIGUET

Tengo 70 años; la ley me jubila, pero los séniors hemos demostrado ser tan efectivos en investigación como los júniors. Nací en Heidelberg y estudié en California: volví porque aquí investigo mejor. Soltero: mis alegrías me las da la ciencia. Colaboro con la Fundación BBVA

Nací durante la Segunda Guerra Mundial en 1942  en Heidelberg - recuerdo cómo caían las bombas-,y crecí en una posguerra en la que mi familia nos amontonábamos en un cuarto de realquilados.

¿Por qué estudió Física?

Yo creo que quienes hemos perdido una fortuna familiar descubrimos siendo niños que sólo lo que atesoras en tu mente es lo que nadie te puede quitar. Esa íntima convicción aún me hace invertir todas mis energías no en un negocio o un sueldo, sino en aprender todo aquello que me fascina.

Por ejemplo...

Como no teníamos juguetes, mi padre pudo incentivar mi interés por la química, y además habíamos vivido en la casa del gran químico Bunsen. Me entusiasmaban los experimentos. Ya adolescente empecé a esconder ácido nítrico y fósforo blanco y otras locuras bajo la cama de mis padres...

¡Qué peligro!

Me quemé la cara y las cejas en la adolescencia por una explosión cuando manipulaba esas sustancias y, tras la bronca paterna que recibí, decidí dedicarme a la física, con su total apoyo. Poco después empecé a apasionarme por la radiactividad...

¡También era un peligro!

Lo es. Las armas atómicas siguen ahí, pero como apenas nadie habla de ellas, parece que han dejado de ser una amenaza.

Siguen siéndolo.

Y habría que recordarlo cada día. En la adolescencia yo estaba decidido a ser investigador, aunque los psicólogos me dijeron que mis aptitudes eran para ser piloto aéreo.

Tal vez ganaría más.

Tal vez, pero eso carece de importancia.

¿Por qué? Porque la investigación me ha permitido emociones que el dinero por sí solo no me hubiera dado jamás.

Por ejemplo.

No hay nada comparable a la sensación de haber sido el primero que ve o sabe algo, algo que jamás nadie había visto. Es una sensación mágica que yo he tenido el privilegio de experimentar más de una vez.

¿Y si el descubrimiento es inútil?

La utilidad está en el propio descubrimiento. Por eso, pequeñísimas innovaciones en investigación básica acaban convirtiéndose en enormes cambios en la ciencia y, después, en nuestras vidas...

Por ejemplo.
Alguien dijo, ante la aparente inutilidad del rayo láser - mi especialidad-,cuando fue descubierto, que era "una solución en busca de un problema".

Y hoy es útil y además muy popular.

Salva vidas en cirugía; industria, ciencias aplicadas, tecnologías ópticas y multitud de campos científicos. Los descubridores del láser tampoco sabían que iba a ser tan útil cuando se sorprendieron al ver que podía hacer un agujero en el acero.

El invento inventa su utilidad.

Recuerdo que hace sólo quince años los artífices de internet apenas sabían encontrarle un objetivo más allá de la academia.

¿Qué hace usted con el láser?

Me dieron el Nobel de Física, con John L. Hall, por las mejoras en la espectroscopia. En especial, conseguí que el láser midiera con precisión la frecuencia de la luz.

¿Y qué le permite ver?

Es como un telescopio para un astrofísico o el microscopio para el biólogo: abre las puertas de mundos ignotos.

¿Espera algo del nuevo sincrotrón?

Esperamos avances, por ejemplo en la supersimetría; pero seguramente lo que puedo predecir es que será importante por algo impredecible, como casi siempre en ciencia: algo que no podemos ni imaginar hoy.

¿Y si el aparato no descubre nada?

Tendremos un interesante debate sobre si hacer uno más grande o buscar otros caminos para la ciencia.

¿No será un dinero perdido?

En absoluto: nos habrá llevado a ese debate. La inversión en educación e investigación no puede considerarse un gasto, porque no resta jamás: siempre acaba multiplicando.

¿Descubres a los 20 y pasas el resto de tu vida defendiendo tu descubrimiento?

Yo tengo 70 años y voy cada día al laboratorio con la ilusión con que experimentaba de adolescente: quiero volver a repetir esa sensación de ser el primero en ver y demostrar algo que nadie había visto antes.

En Alemania debería estar jubilado.

Es un error que se comete con otros enormes talentos... ¡Gravísimo! Porque, si les dejan, los séniors pueden ser tan creativos como los júniors; yno es una observación interesada, sino una constatación científica que yo ya defendía hace muchos años.

¿Hay estudios sobre los séniors?

Concluyentes. Además, citaré al Nobel Roy Glauber, que con 85 años es investigador puntero en Harvard, y hay muchos otros.

¿Investiga mejor en la UE o en EE. UU.?
Estuve 16 años en California y tuve el privilegio de disfrutar de la física en Stanford...

¿Y...?

Volví a Alemania en 1986, porque la investigación básica necesita que la dejen madurar y en EE. UU. estás tan concentrado en competir con otros equipos por los fondos públicos y privados, que el éxito no está en la ciencia, sino en ser el que más dinero consigue.

¿Más dinero no son más resultados?

No es tan simple. Tal vez por eso los políticos no lo entienden.