¿Qué podemos aprender de los gatos?





Me gustan los gatos especialmente por esa individualidad y esa libertad que ejercen.

Los gatos fueron traídos en masa de Egipto a Europa por Napoleón para acabar con las ratas y otras pequeñas alimañas portadoras de enfermedades infecciosas. Son animales fieles y sensibles, tan fieles como lo puede ser un perro, pero no se someten, eso nunca, sino que negocian con nosotros, nos aceptan si los aceptamos, nos hacen caso, si les hacemos caso y sólo pueden ser educados con cariño, paciencia y comprensión. Nunca conseguiremos con amenazas y golpes que un gato nos obedezca y se quede con nosotros. Sin embargo cuando se vinculan afectivamente con nosotros es para siempre. El trato con un gato es toda una metáfora de respeto y tolerancia.

No deseo olvidarme tampoco de su eficacia y utilidad social, pues aparte de ser potencialmente mascotas encantadoras, los gatos callejeros son excelentes cazadores de ratas, ratones, cucarachas y otras plagas de las grandes ciudades. Los gatos no son en sí una plaga, no nos equivoquemos, pues precisamente sirven de gran ayuda contra las invasiones de roedores y otros bichos ¿Nadie ha pensado todavía que tal vez tengan que ver las plagas de topillos del año pasado con la desaparición del gato montés en nuestro país?... o quizás todavía no saben algunos que el Flautista de Hammelin era un gato.