Pep Parés: el hombre que ama a los perros

Pep Parés: «Insultar a un perro es motivo de descalificación»

Ayer comenzó la segunda prueba de trineos más importante del mundo. Sus protagonistas, los perros; su espacio, el Pirineo; su alma, este actor aventurero.

Pep Parés (Sant Feliu de Codines, 1949), licenciado en Historia, actor, guionista y director teatral, cambió el calor de los aplausos por las gélidas montañas. Como Capità Enciam

(TV-3), nos aleccionó en los 90 sobre el medioambiente y la sostenibilidad al grito de: «Els petits canvis són poderosos». Ha cumplido dos de sus sueños: recorrer con sus perros y su trineo el mar de Norton, en Alaska, y consolidar Pirena. Pero se sigue emocionando cada vez que vuelve al teatro.

–¿Qué ve cuando mira a uno de sus nueve perros nórdicos a los ojos?
–La fidelidad que nos une, los grandes momentos vividos y, sobre todo, que nunca me dejarán de querer.

–Pues usted sigue queriendo a uno que ya no es de este mundo.
–Se llamaba Txao. Era un perro lobo alemán fantástico que había tenido el padre de mi suegro. Se lo había regalado el conde de Lavern. Ese animal me despertó el interés por los perros nórdicos.

–Tanto que se compró uno.
–Unos vecinos tuvieron cachorros de alaskan malamute. Fuimos con los niños a verlos sabiendo que volveríamos con uno. Y, claro, le pusimos Txao. Y a partir de aquí empecé a interesarme por estas razas, busqué bibliografía, llegué hasta Jack London y descubrí las aventuras en trineo. Y pensé: ‘¿Por qué no hacer esto en el Pirineo?’.

–Y vaya si lo hizo. Pirena Gran Premi Advance cumple 20 años convertida en la segunda prueba de trineos más importante del mundo tras la Iditarod, que se celebra en Alaska.
–Bueno, aquí no tenemos los miles de kilómetros que tienen allí, pero sí que nuestra prueba es más profesional y tiene mayor repercusión en los medios de comunicación.

–Tiene conquistadas a las cadenas de televisión.
--La visualidad de nuestro deporte ha contribuido al éxito de Pirena, que cada año es capaz de reunir a más de 10.000 personas en la fiesta final que hacemos en La Molina.

–Pero no quiere morir de éxito. Por eso no todos los que quieren pueden competir en la prueba.
–Esto la hace más especial. Hemos apostado por la calidad y no por la cantidad, tanto en aspectos deportivos como medioambientales. Si fuéramos un monstruo de organización, no podríamos ir a sitios mágicos como Montgarri y Port Ainé.

–Parajes donde se palpa la aventura que sigue siendo Pirena.
–Un amanecer en el Pla de Beret, en Port-Ainé, o un atardecer en el Ariège es algo único, sobre todo cuando los perros empiezan a aullar de golpe y se crea una atmósfera que te traslada a los orígenes del mundo. Hay cosas muy mágicas en Pirena, como el esfuerzo de los participantes, gente que dedica su vida a los perros y al mushing (trineos).

–Los dos grandes protagonistas de esta aventura sobre nieve en la que, por encima de todo, prevalece el respeto y cuidado por el perro.
–El simple hecho de insultar agresivamente a un perro puede ser motivo de descalificación. Afortunadamente, no hemos tenido que aplicar nunca esta regla. Es que, además, sería imposible que en casa maltrataras a tus animales y luego vinieras a Pirena y te obedecieran con buenas palabras porque el perro no entendería nada. La gente que participa en la carrera ha de tener siempre un comportamiento extraordinario con los perros.

–Y el veterinario es el que manda.
–Su palabra es sagrada. Si un perro no está en condiciones de correr, no corre. Los animales pasan exhaustivos controles. Es una tarea fundamental que llevan a cabo cuatro especialistas y 15 estudiantes en prácticas de varias universidades.

–¿Qué le diría a quien, viendo a estos perros tirando un trineo sobre la nieve, piensa: ‘Pobre animal’?
–Pues que estos perros viven para correr. Es lo que más desean. Cuando son cachorros ya ves el que vale para esto y el que no. Yo tengo varios perros que por edad, tienen 9 y 10 años, no los saco a correr. Pues la lata que me dan cuando ven que me voy con los otros a entrenar. Si fuera por ellos, seguirían corriendo.

–Hace dos años se suspendió la carrera por falta de nieve. ¿Cuándo empieza a mirar al cielo?
–Mi padre era payés y siempre me decía que no me dedicara a nada que me obligara a mirar al cielo. Pues si me descuido... La nieve que nos sirve es la que cae la semana anterior a la carrera y la que lo hace durante la prueba. Pero la de antes o después, en un país como este, puede desaparecer rápidamente.

–Nuestras perreras están llenas.
–Por eso decidimos hace cinco años que la fiesta de presentación en la playa de Nova Icària también fuera la de la adopción. Hace dos años se adoptaron un centenar de perros, pero no creemos en la adopción a bote pronto, instintiva, sino que esperamos cuatro o cinco días, para que la gente se lo piense bien.

–Usted ha luchado para que el mushing sea deporte olímpico. ¿Se lo imagina en Barcelona 2022?
–No me cuesta imaginármelo. Es ilusionante pensar que en 12 años puede haber unos Juegos de invierno que revitalicen el Pirineo.