Barcelona impulsa el coche eléctrico

BCN firma un acuerdo con Endesa para impulsar el vehículo eléctrico y lograr que la ciudad tenga 191 puntos de recarga


Compañeros. Hereu, el ministro Miiguel Sebastián y Ruiz-Gallardón, en la presentación del plan Movele. Foto: JUAN MANUEL PRATS
Compañeros. Hereu, el ministro Miiguel Sebastián y Ruiz-Gallardón, en la presentación del plan Movele.

La previsión del Gobierno central obliga a ponerse las pilas. Según el Ministerio de Industria, en el 2014 circularán por España cerca de un millón de vehículos eléctricos e híbridos. Lo que por ahora parece una quimera podría convertirse en verdad caótica si las ciudades no están a punto, si no tienen la infraestructura necesaria para dar cobertura a lo que, por ahora, es solo un deseo, una cifra, una lejana voluntad.

Barcelona fue una de las tres ciudades elegidas –junto con Madrid y Sevilla– para formar parte del proyecto Movele, un nombre de ciencia ficción para una realidad cuyo futuro parece estar en las manos del sector de la automoción, cuyo nivel de implicación y desarrollo va creciendo tímidamente. Por ahora, quien ya ha empezado a apostar por el tema es Endesa, de cuyas entrañas parte la energía que mueve estos coches y motos que no emiten gases contaminantes pero que requieren de cargas constantes para poder avanzar. 

El consistorio y la firma energética suscribieron el pasado miércoles un acuerdo para crear la Oficina Live (logística para la implantación del vehículo eléctrico), un ente cuya finalidad será promover este medio de transporte ecológico y que pretende ir mucho más allá del simple hecho de facilitar un enchufe. La oficina se encargará de buscar participaciones en consorcios europeos y estatales, así como de comunicar y desarrollar tendencias y participar en eventos de carácter divulgativo.


Esta nueva asociación entre Barcelona y Endesa permitirá desarrollar el proyecto Movele de manera eficaz y lograr que la capital catalana tenga los 191 puntos de carga que estipula el plan estatal antes de que acabe el año 2010. Según la compañía que preside Borja Prado de Eulate, «esta oficina permitirá potenciar a la ciudad y a la empresa como agentes comprometidos con la movilidad eléctrica creando los protocolos de respuesta y atención al ciudadano y empresas».


Para lograr este objetivo, nada mejor que predicar con el ejemplo, así que una de las premisas es que el equipo de Jordi Hereu apueste más por los vehículos que funcionan con batería y menos por los que dependen del petróleo. De hecho, tal y como avanza Francesc Narváez, concejal de Movilidad, «el consistorio usará coches eléctricos a corto plazo en cuanto el sector del automóvil cree modelos con las prestaciones que requiere un uso continuado y diario».
Impulso de la moto


El acuerdo incluye el despliegue específico de la motocicleta eléctrica y el impulso de la transformación progresiva de la industria en toda la cadena de valor de la movilidad eléctrica. Barcelona dispone en la actualidad de cinco puntos de carga como prueba piloto –en párkings subterráneos gestionados por la empresa municipal BSM– y dos más en sendas calles del distrito 22@.


El pasado mes de septiembre, el alcalde Jordi Hereu y su homólogo madrileño, Alberto Ruiz-Gallardón, anunciaron bonificaciones y «estímulos fiscales para los que pasen de los octanos. Quizás así se logre cumplir con el plan estatal, que se ha marcado como primer objetivo que en el 2011 circulen por las tres ciudades unos 2.000 coches con batería. Si la ciudad está a punto, solo faltará que el conductor se deje seducir por las bondades de un medio de transporte que evoluciona día a día para ser más eficaz, rápido y potente.