"Si estás parado... ¡muévete!"

José Manuel Pérez,´Pericles´; pionero de la educación emprendedora

LLUÍS AMIGUET

Tengo 64 años: cualquier edad es buena para emprender. Nací en Llanera (Asturias): si se cierran las minas y siderurgia, nuestro futuro es emprender y ya desde el colegio. Casado, un hijo: la familia también es una empresa. He sido premiado por la Fundación Bertelsmann

Asturias llevaba 200 años siendo minera y obrera...

¿Y orgullosa de serlo?
...

Sí, pero a costa de asumir una mentalidad gregaria conformada durante dos siglos de disciplina minera e industrial.

¿Lo que haces te hace?

En Asturias, sí, porque, para cumplir esa durísima rutina necesaria en los altos hornos o la mina, debías, en cierto modo, ceder una parte de tu conciencia a la empresa.

Supongo que en la mina no bastan socios: necesitas compañeros a tu lado.

Todo contribuía a penalizar la iniciativa individual y a bloquear la creatividad como molesta interferencia en la rutina productiva. Y así se generaba una ética peculiar.

Por ejemplo...

¿Ve este boli?

...

Si usted lo compraba a 1 en Barcelona y lo vendía a 1,05 en el bar del pueblo, lo hubieran criticado por especulador y usurero.

El negocio se reservaba a la empresa.

Que cubría con interesado paternalismo cada día de tu vida sin dejar espacios a tu propia iniciativa de la mañana a la noche: vivienda de empresa; comedor de empresa; guardería y hospital de empresa, y también abarcaban tu ocio: deporte de empresa y hasta coros y danzas... De empresa, claro.

Y economato con tenderos empleados.

Nadie en tu entorno emprendía ni siquiera una mercería. La gran empresa te daba seguridad en la misma medida en que te restaba iniciativa. Yo era ingeniero en Duro Felguera, pero me dije: "De la empresa sólo son 8 horas, pero a las 18 h eres tú mismo, Pericles, y para serlo tienes que montar cosas fuera".

¿Qué montó usted?

Vanguardia, un club deportivo que ya no existe, pero sirvió mucho mientras duró.

El deporte enseña a moverse.

Pero había otras urgencias: en 1984 la minería y la industria estaban siendo desmanteladas y los bares se llenaron de parados.

Algunos con despidos bien pagados.

Aunque así fuera, que no fue siempre, no te podías comer los garbanzos del subsidio a gusto si tenías la autoestima por los suelos.

Y los subsidios minan la autoestima.

Miles de despedidos asturianos entraban en traumática crisis de identidad mientras la región se convertía en un desierto minero e industrial, así que les dijimos a los compañeros sin trabajo: "¡Si estás parado, muévete!".

¿Y se movieron?

Con ellos transformamos el club deportivo en agencia de desarrollo local.

¿Cómo?

Tratamos de detectar dónde estaban las necesidades de la región y dimos clases de contabilidad, de microgestión, de ventas... Así montamos una copistería, una serigrafía...

Asturias necesitaba emprendedores.

Cuando vi resultados, me fui al Gobierno del Principado y les propuse montar una incubadora de empresas. Aceptaron: me dieron la vieja nave de Duro Felguera, que se caía a trozos, y empezamos allí a trabajar...

Lo importante eran las ganas.

Presenté un proyecto de 1.200 millones y me dieron 82.

Ya era algo.

Pero entre 1987 y 1992 me di cuenta de que nuestra falta de cultura emprendedora no se arreglaba con clases de contabilidad: había que ir a la escuela y transformarla.

¿Educación emprendedora?

Para contrarrestar años de oír: "¿Estudiar para qué? ¿Para ir a la mina?". Y es que ahora no había elección, porque ya no había mina.

Necesitaban un cambio de conciencia.

Y sólo podía hacerse desde el colegio. Entonces recordé a Samaranch y cómo logró extender la educación física en toda España y revolucionó nuestro deporte. Nosotros necesitábamos una educación emprendedora de los siete a los setenta años.

Para mantener la autoestima en forma.

Para asumir tu destino en tus manos y no esperar siempre a que venga un empresario o un político a decidir por ti. Necesitábamos mentalizar a miles de hijos de empleados de que podían hacer cualquier cosa con sus vidas si se lo proponían y se esforzaban.

¿Cómo hizo, de emprender, asignatura?

Lo primero es que todos aprendamos que el espíritu emprendedor no sólo sirve para ganar dinero. Es el motor de todo: de un club de petanca a una ONG o una multinacional.

¿Emprender se aprende o se enseña?

A emprender sólo se aprende emprendiendo. A los 9 años, en los coles del programa ya les hacemos fundar empresas con su plan de negocio, estatutos, marca, logo, organigrama, contabilidad y producto.

No sé si hoy la banca les dará liquidez...

Van a las sucursales locales a defender su plan y los bancarios - muchos papás-colaboran y les explican cómo pedir un crédito.

¿Qué hacen con el producto?

Venderlo, por supuesto, en uno de los 23 mercados asturianos. Aquí sabemos organizarnos para fabricar cualquier cosa, pero somos peores vendiendo. Así que hay que volver a los mercados a vender, y desde niños.

¡Hay que amar el dinero para eso!

Hay que reeducar a los chavales para que vean que cony por dinero puedes conseguir lo mejor y lo peor de los humanos.

¿Qué venden los chavales?

De todo: artesanía, tiestos, flores, polluelos que hacen crecer en una granja...

¿Cuántos estudiantes tiene?

125.000, pero ahora se suman Valencia, Extremadura... Estamos despegando.