"La disciplina que te impones es la medida de tu libertad"

Kirit Parikh, economista gandhiano; dirige el Instituto Indira Gandhi para el Desarrollo

LLUÍS AMIGUET

Tengo 64 años: la mayor enseñanza de la edad es la tolerancia. Nací en Ahmadabad, ciudad gandhiana y textil. Soy ingeniero y doctor en el MIT: he asesorado a la ONU y a mi gobierno. Soy demócrata gandhiano: si la prosperidad no se distribuye para todos, no es desarrollo

Fui a una escuela gandhiana donde aprendí que la disciplina que te impones a ti mismo es la medida de tu libertad.

¿En qué sentido?

Cuantas más necesidades te cubras tú mismo, más libertad tienes. Los niños allí nos lavábamos y hacíamos la ropa; cocinábamos y limpiábamos la clase.

¿No es mejor dedicarse sólo a estudiar?

Esa disciplina gandhiana era tan educación como los libros. En una India devastada por el colonialismo, reivindicar la dignidad del trabajo - incluso las tareas más humildes, que ejercía la mayoría de los indios-nos devolvía la autoestima a todos: ricos y pobres.

El trabajo, dijo Gandhi, dignifica; otros piensan que, sobre todo, el ajeno.

¿Ve esta camisa? Todo el proceso de fabricación es a mano: desde el copo de algodón, la rueca, el hilado..., hasta el último botón...

¿Se hace usted, como Gandhi, su ropa?

No, pero esta camisa es lo mejor que puedes ponerte en el clima indio: natural, cómoda, antialergénica... El problema es que es cara.

Aquí no encontraría algodón.

Hablamos de símbolos de una época. Ahora nos es muy fácil criticar aquellos años, pero haga un esfuerzo e intente situarse en el año de la independencia de India, 1948.

¿Cómo se pensaba entonces?

La guerra mundial había impuesto el dirigismo y el proteccionismo económico. La economía más dirigida de la historia, la URSS, era el paradigma de la planificación centralizada y una maravillosa historia de éxito.

¿Y ustedes la copiaron?

Porque, en sólo 30 años, los soviéticos habían pasado del subdesarrollo a la hegemonía tecnológica y dominaban medio planeta.

¿Y creyeron que había que centralizar?

Todos estábamos de acuerdo en que un país subdesarrollado necesitaba planificación al detalle y una dirección política firme.

Por ejemplo...

El Estado imponía a cada fabricante qué debía fabricar, cuánto, dónde y cuándo.

¿Funcionó?

Fue un fracaso: se llegaba al absurdo de que cuando un fabricante producía más o más rápido, se le acusaba de desobediencia.

¿Los funcionarios vivían bien?

Se asignaban el doble de sueldo que los empleados del sector privado y tenían sindicatos que lograban conquistas que sólo disfrutaban ellos. Mientras, en las empresas privadas, nadie disfrutaba de ningún derecho.

¿Cómo acabó esa etapa?

O liberalizábamos o nos hundíamos. Recuerdo un jardinero de un edificio público que le dijo a su director: "Vengo a decirle que ya me han hecho fijo y, como ya no me pueden echar, voy a dejar de cuidar el jardín, así que búsquese otro jardinero".

¿Se cumplían las reglas de producción?

Políticos y funcionarios abusaban de su poder. Sufrimos una enorme corrupción inherente al absurdo dirigismo industrial. En general, cuanto más dirigismo político, más corrupción había y ninguna eficiencia.

¿Y los servicios públicos?

Para echar una carta al buzón había que hacer seis colas, y en cada cola había que pagarle a un tipo para que te guardara el turno. Había una cola para el sobre, otra para el sello, otra para el matasellos, el buzón...

¿Cómo lo arreglaron?

En principio, parte del esfuerzo estatalizador no era una opción, es que no teníamos más remedio: o invertía el Estado en un mínimo de infraestructuras o no invertía nadie y no despegábamos, pero es cierto que también se cometieron esos excesos. Así que tuvimos que liberalizar poco a poco.

¿Y después?

Nehru fue un estadista visionario que supo adivinar que la única salida para India era la tecnología, la ciencia y la investigación.

Tienen fama de buenos matemáticos.

Fundamos grandes centros de ingeniería y salían excelentes profesionales, pero se iban a EE. UU. y Gran Bretaña. Durante 50 años nos quejamos de la fuga de cerebros.

Me suena la canción.

Poco a poco mejoramos: pasamos de 35 años de esperanza de vida en 1948 a 65 hoy; del 97 por ciento de analfabetismo al 40 actual; y eso que éramos 350 millones de indios en 1948 y ya somos 1.100 millones.

¿Tienen ustedes recursos para todos? "En este planeta hay recursos para cubrir las necesidades de todos, pero no para colmar la avaricia de unos pocos".

Gran sentencia de Gandhi, y vigente.

También dijo: "A un humano hambriento ni Dios se le aparecería de otra forma que no fuera la de comida".

...

¡Y aún tenemos 300 millones de pobres sólo en India! Mientras, el 25 por ciento de la humanidad consume el 70 por ciento de los recursos de la Tierra, hasta el punto de provocar calentamiento global.

¿Los indios comerán fast food?

Si Estados Unidos adoptara nuestra dieta, no habría crisis ecológica y estarían más sanos; pero debemos reconocer que, pese a todo, Estados Unidos nos abrió un camino.

¿Cuál?

Los cerebros indios fugados a Silicon Valley fundaron Yahoo! - nombre de una canción de Bollywood-y otras muchas start-up,así que los ingenieros en India se dijeron: "Si lo hacemos allí, ¿por qué no aquí?".

Y...

Así nació la tecnología de Bangalore y de otros centros que crean una nueva prosperidad; ahora habrá que repartirla.