Para no enfermar lo mejor es ser altruista

Josh Bazell, médico y escritor: describe los fallos del sistema sanitario de EE.UU.

"Sea egoísta: haga el bien... y ahorrará mucho en médicos"


LLUÍS AMIGUET

Tengo 38 años y sólo llevo dos de médico: suficientes para abominar del negocio de la medicina privada. Ningún país paga más por menos sanidad que EE.UU.: siempre te pones enfermo justo del virus que no cubría tu seguro médico privado. Lo explico en ´Burlando a la parca´

Cuanto más aprendo sobre el cuerpo humano, más importante me parece la mente.

...

Me refiero a que el éxito o fracaso de la medicina depende en gran parte de eso que explica que, cuando dos personas en idénticas condiciones físicas atraviesan el desierto - o la enfermedad-,una caiga antes que la otra.

¿Por qué una cae antes que la otra?

Porque hay demasiadas personas que - sin tener ilusión por la vida-siguen dejándose existir a sí mismas por una cansina mezcla de inercia, comodidad y miedo a la muerte...

No hay salud sin ilusión.

... Pero no me meta usted en el saco de los gurús y los sanadores: soy médico y el cáncer se cura con medicinas y tratamiento.

¿Qué más ha aprendido en el hospital?

Que nuestro cuerpo está diseñado por la evolución para durar entre 30 y 40 años... A partir de ahí, todo son apaños.

Pero tendremos biotecnología, órganos nuevos, maravillas de la genética...

Si ha analizado una oreja de noventa años como yo, entenderá lo que le digo: los tejidos penden y se ensanchan, y una oreja cuelga y a los 150 años sería como de elefante, monstruosa... ¿Y qué decir de los intestinos?

No me lo diga.

Olvide la ilusión de inmortalidad y de alargar su existencia y concéntrese en aumentar la intensidad y la calidad de su vida: eso sí lo decide usted en cada instante.

Eso es más mente que medicina.

Nuestra cultura está edificada sobre la postergación de la gratificación: siempre estamos dejando lo mejor para el futuro y, mientras, nos conformamos y nos conforman con cualquier cosa. De ahí que en EE. UU. los de 50 declaren ser más felices que los de 25: yo mismo lo he experimentado.

Si fuéramos más racionales, nadie ahorraría ni habría planes de pensiones.

Pues ahí va mi primer consejo médico: disfrute de la vida hic et nunc,aquí y ahora; y si lo duda, dese un paseo por un hospital.

¿Cómo están de salud los médicos?

Tú no estudias para una profesión; estudias para lo que imaginas que es. Y por eso muchos médicos descubren tarde que se equivocaron. Yo tuve la suerte de empezar Medicina ya a los 31 años, después de haber trabajado de mil cosas, basurero entre otras. Eso me permite saber lo que no me pierdo.

¿Los demás estudiantes no lo saben?

Muchos creen que si el esfuerzo que pusieron en estudiar lo hubieran puesto en hacer otra cosa serían más guapos, ricos y felices.

Pero del doctor Gannon a House: vemos más guapos médicos de tele que reales.

Y los estudiantes de Medicina no podemos sustraernos al influjo del culebrón. Desde Anatomía de Gray,los internos del hospital creíamos que si no estábamos practicando sexo estábamos perdiendo el tiempo.

Los hospitales tienen su leyenda...

Si va a un hospital verá que huele mal y está lleno de gente que no querría estar allí - eso incluye a algunos profesionales-.Los culebrones, en cambio, mantienen la intensidad dramática de estar entre la vida y la muerte sin tener que olerlos. Y no: no hay sexo allí.

¿En EE. UU. huelen peor que aquí?

EE. UU. es el país que más paga por su sanidad y que obtiene menos. Y no me refiero sólo a Michael Jackson ni a los 46 millones de ciudadanos sin cobertura sanitaria, sino también a los tipos como yo que pagamos un seguro a cambio de muy poca seguridad.

¿A los que pagan no se les cuida?

Las aseguradoras tienen un ejército de abogados y gestores especializados en cobrarte el máximo y pagarte lo mínimo de tus facturas sanitarias, y eso incluye no revelarte jamás qué te cubre exactamente tu seguro - nadie lo sabe hasta que se pone enfermo de algo que nunca acaba de cubrir su póliza-y después dilatan el abono hasta que mueres o te cansas de reclamar.

Por ejemplo.

Un trasplante de riñón es tan caro que tendrías que vender el otro para poder pagar un seguro que realmente lo cubriera.

¿Ha realizado usted algún trasplante?

Participé en uno de corazón: había tres solicitantes para un solo corazón: uno era un hombre de negocios que ofreció 200.000 dólares de donativo al hospital; los otros dos eran una monja y un oficinista. Adivine quién obtuvo el corazón.

Me temo que lo adivino.

Lo más duro que he hecho en mi vida es pedir órganos a parientes de recién fallecidos. Yo daría prioridad en las listas de solicitantes de órganos a quienes antes de enfermar hubieran donado los suyos.

Una sugerencia interesante.

Sanidad privada es un oxímoron: o es privada o es sanidad. No se puede combatir una pandemia excluyendo del tratamiento a los que no pagan: al final morirían los que pagan el seguro y los que no. Hoy los hospitales de EE. UU. son oscuros negocios que se benefician del caos. Todos se quejan de perder dinero, pero cada vez abren más.

¿No le fascina la high tech médica?

Más que muchos aparatos ultramodernos, muchos hospitales mejorarían simplemente con buena comida y lavar las cortinas.

Eso no deja comisiones.

Y la tecnología ha liquidado las reuniones M& M (morbilidad y muerte), en las que reconocíamos errores a puerta cerrada. Ya nadie los admite, porque cualquiera puede grabarte con el móvil y meterte en un lío. Todos callamos: pierde el paciente.