Las carcajadas son buenas para el stress y mejoran la salud



Los niños se ríen hasta 300 veces al día. Los adultos, sólo entre 15 y 100. Una lástima, porque la risa es una inmejorable medicina que ayuda a combatir y prevenir numerosas enfermedades.

Catarata de beneficios

Una buena carcajada provoca una intensa liberación de endorfinas, conocidas como las hormonas de la felicidad porque estimulan los centros de placer del organismo y actúan como analgésicos contra el dolor y la depresión. Además, el acto de reír pone en marcha 400 músculos del cuerpo, incrementa la actividad cerebral, reduce la ansiedad y el estrés, fortalece el sistema inmunológico, deshace contracturas musculares, oxigena los pulmones, aumenta el bienestar y la creatividad.

William Fry, profesor de la Universidad de Stanford (California, EE. UU.), ha estudiado los efectos del humor en la salud durante más de 25 años y asegura que tres minutos de risa intensa equivalen a 10 minutos de ejercicio aeróbico. ¿Más ventajas? Sí. Reírse con frecuencia ayuda a prevenir muchos males comunes, como problemas digestivos, migrañas, arteriosclerosis, alergias, resfriados, estreñimiento, fatiga o insomnio, entre otros.

Eficaz contra la diabetes, la hipertensión…

Todos estos datos están avalados por estudios científicos que confirman lo que ya decía la sabiduría popular: unas buenas risas alivian el cansancio, la angustia, la depresión y el estrés, ya que reducen las concentraciones de las hormonas que provocan la tensión. Un ejemplo del poder de la risoterapia es el libro “Anatomía de una enfermedad”, publicado en 1979 por el prestigioso periodista, ya fallecido, Norman Cousins. En él describe cómo se recuperó de una enfermedad de los tejidos conjuntivos que suele ser irreversible mediante un tratamiento que incluyó, entre otras medidas, ver películas de los hermanos Marx. Diez minutos de carcajadas, decía, le permitían dormir dos horas a pierna suelta y sin dolor.

“El humor es una válvula interna de seguridad que nos permite liberar tensiones, disipar las preocupaciones, relajarnos y olvidarnos de todo”, afirma el doctor Lee Berk, profesor de la Universidad de Loma Linda (California) y uno de las principales autoridades en el tema, que acaba de presentar un estudio muy revelador: la risa es una terapia eficaz contra la diabetes, el colesterol, los ataques cardíacos y la hipertensión, además de mejorar la respuesta del sistema inmune.

El estudio se realizó con pacientes diabéticos de alto riesgo a los que se les administró un tratamiento que combinaba medicamentos y 30 minutos diarios de humor televisado (a gusto de cada cual). El resultado: reír a diario redujo considerablemente los niveles de estrés y los indicadores de inflamación, y aumentó, por si fuera poco, el llamado “colesterol bueno”.

Apúntate a la risoterapia en grupo

Aunque cualquier momento es bueno para “echar unas risas”, la mayoría de los adultos no suele carcajearse con frecuencia. Por eso, en los últimos años se han hecho muy populares los talleres de risoterapia, que se organizan en ámbitos muy diversos: empresas, unidades de pediatría de distintos hospitales, centros de crecimiento personal, etc. Asistir a un taller de este tipo es como dejar los prejuicios en la puerta y convertirse de nuevo en niño durante dos horas.

Los talleres combinan técnicas y ejercicios de grupo que incluyen música, baile, juegos, expresión corporal, técnicas de respiración y relajación, masajes, etc. “Se trata de recuperar nuestra risa interior, esa risa que trajimos como bagaje al nacer, que desarrollamos durante la infancia y que luego fuimos perdiendo debido a las normas sociales.

La risa tiene el efecto de liberar tensiones y bloqueos, y mejora el estado general del organismo”, comenta Ana Sierra, psicóloga y risoterapeuta de la Fundación Sauce (www.fundacionsauce.org).

La fórmula es sencilla: menos dolor, más placer

La risoterapia funciona con todo tipo de personas, en especial con las que tienen un alto grado de ansiedad. “También tiene efectos muy positivos en enfermedades relacionadas con el dolor, como la fibromialgia. Las participantes comentan que sienten menos dolor y las crisis se distancian unas de otras”, dice la experta. En cambio, no se recomienda la asistencia de personas con patologías como la depresión, aunque la risoterapia es ideal para prevenirla.

Generalmente, quienes asisten a un taller de estas características coinciden en decir que les ha servido para liberar tensiones, desconectar de sus preocupaciones y sentirse muy próximos a sus compañeros del taller, aunque no les conocieran de antes. “Lo que más comentan es que hacía mucho tiempo que no se reían tanto y de forma tan sincera, directamente desde el corazón. Tanto que, a veces, incluso se sorprenden porque tienen agujetas”, dice Ana. Para obtener efectos a largo plazo, lo ideal es acudir con cierta regularidad a una sesión de este tipo. O, mejor aún, encontrar cada día un motivo para reírse como cuando éramos pequeños.