«La educación es un derecho fundamental»

Vernor Muñoz.

Hay vuelta al cole. Pero él se ocupa más de los que no vuelven y de los que nunca han ido. La justicia y la educación comparten pupitre.

EVA PERUGA

–En este mundo de iPhone y Facebook, ¿cuántos analfabetos quedan?
–Hay aproximadamente unos 800 millones de adultos analfabetos y unos 80 millones de niños sin oportunidades educativas.

–¿Analfabeto es solo el que no sabe
leer ni escribir?

–No. Es una persona que tiene conocimientos mínimos que no le ayudan a solventar sus necesidades humanas, a hacer valer sus derechos, a ser feliz.

–¿Quiénes están más por educar: los políticos, los banqueros, la gente corriente?

–Todo el mundo. Entre los banqueros y las gentes que manejan las finanzas del mundo hay sensibles necesidades de educación. No han logrado entender, por ejemplo, las necesidades de construir un mundo más justo.

–¿Solo la educación nos hará libres?
–La educación es un componente fundamental, pero no el único. Hay problemas que no pueden ser resueltos con la educación, pero esta siempre es necesaria para resolver los problemas.

–¿Educación y democracia van juntas?
–Sí. No se puede concebir un tipo de educación que no rescate los principios de la democracia.

–¿Por eso en Afganistán los talibanes atacan los colegios de niñas?
–Los talibanes han hecho un daño inconmensurable a las oportunidades educativas específicamente de las niñas. Ha sido una masacre.

–Dos tercios de los analfabetos en el mundo son mujeres.
–Es una realidad terrible que confirma que los procesos de discriminación y exclusión de las mujeres siguen estando en primer lugar.

–¿Es un arma política no dar educación a las niñas?
–Es política, económica, social y cultural.

–¿Un atentado a los derechos humanos?
–Sí. Y un genocidio cultural.

–¿Y no acceder a la educación en un campo de refugiados debe ser un mal menor?
–Mal menor, no. Nosotros abogamos por introducir la educación en la respuesta humanitaria.

–¿Hay resoluciones de la ONU que contemplan la obligatoriedad de dar educación?

–Muchas. Pero hay un gran vacío, un gran abismo, entre lo que dicen esos instrumentos y la realidad.

–¿Parece más difícil que afrontar la pobreza?

–La falta de educación agudiza la pobreza. No es cierto que la pobreza exista porque no haya educación, sino porque hay una mala distribución de la riqueza. Pero las personas con mayores posibilidades de educación tienen más herramientas para salir de la pobreza.

–¿No hay voluntad política?

–No hay voluntad política por varias razones. Una de ellas es que la educación es cara.

–Hay dinero para armas, y no para educación.
–Absolutamente. Los presupuestos para los ejércitos siguen creciendo y los de la educación siguen bajando. Es una actitud incoherente en un mundo que pretende estar comprometido con la construcción para la paz. Es inaceptable.

–Pero nos dicen que es tan importante la educación.

–El problema es que la educación no se considera un derecho humano, fundamental, y lo es. Se considera un servicio que puede ser prescindible, negociado, incluso negado, sin que pase nada.

–¿Cuál es el lugar más rezagado del mundo?
–El África subsahariana es donde, con mayor perversidad, se aparta de las oportunidades educativas a los niños. Pero en Europa a las personas con discapacidades se les niega el derecho a la educación.

–¿La clase social se determina ya en la escuela?

–No solamente en la escuela, pero sí que esta reproduce las conquistas y las asimetrías del contexto social en el que se encuentra.

–¿Usted a qué colegio fue?

–Público en la primaria, privado en la secundaria y a una universidad pública.

–¿Ha enseñado a alguien a leer o a escribir?

–Sí, a varias personas.

–¿Recuerda su expresión la primera vez que leyeron o escribieron?

–Es mágica. El brillo de los ojos cuando conecta su pensamiento con la expresión concreta que se produce con la grafía que hace su mano es una de las maravillas que he podido encontrar en mi vida.

–Así, ¿su sueño es...?
–Un mundo de solidaridad y justicia.