En Barcelona la bici gana terreno como medio de transporte para llegar al trabajo

  1. El ayuntamiento aplaude que los ciclistas ya no se sientan «como bichos raros» en las horas punta

Arnau vive en la Gran Via y trabaja en la Torre Mapfre. Completada la liturgia matinal de aseo y desayuno, baja a la calle y quita la cadena que hermana una señal de tráfico con su vieja Orbea, una bici que logró resucitar tras años de modorra en el pueblo. Ha colocado una sillita para Martina, que ayer cumplió un año y vive con inquietud su segunda semana de guardería. Deja a la pequeña en el cole, coge el carril bici de la calle de Marina y se planta en el trabajo en menos de diez minutos. Cada vez son más los barceloneses que, como Arnau, apuestan por la bicicleta como medio de transporte para llegar al trabajo. Quizás hartos de las colas, quizás cansados de las esperas. Quizás conscientes de que la bici es, en muchos casos, el transporte urbano más rápido de la ciudad y, por supuesto, el mejor compadre del medio ambiente.

En el Bicicleta Club de Catalunya (BACC) se han dado cuenta del aumento de bicis en las grandes ciudades y por ello han creado una página web –www.bicialafeina.com– para que patrones y asalariados caigan en la necesidad de apostar por la sostenibilidad más allá de los tópicos. Diana González, coordinadora del BACC, considera que la clave es «trabajar por una nueva cultura de la movilidad», ya que la bicicleta «es el medio de transporte que más crece en Barcelona». Y no solo por echar una mano al planeta, que también, sino «porque la actividad empresarial puede incluso beneficiarse». ¿Cómo? Según González, los trabajadores ciclistas que llegan a su mesa «están más despiertos y menos estresados». Eso es más atención y más productividad, precisamente una de las asignaturas que España no logra aprobar ni copiando.

EN LA DIRECCIÓN CORRECTA / Rafel Bernis trabaja en La Caixa. Con 62 años, lleva unos 10 moviéndose en bici por la ciudad y confirma el enorme crecimiento de ciclistas a primera hora de la mañana. Habla con cierta envidia del respeto que otras grandes ciudades –como Londres o Amsterdam– tienen frente a las bicis, aunque apunta que Barcelona «va también en esa dirección». Reclama, eso sí, más carriles bici, menos robos y más mano dura «con los incívicos que hacen daño a nuestra imagen pasando semáforos en rojo o circulando como locos por la acera». Bernis anima a todas las empresas a que fomenten el uso de la bici entre sus empleados «porque los trabajadores llegan con más alegría y energía y eso luego se nota». «El autobús o el coche te atontan», sentencia.

EL EMPUJÓN DEL BICING / Francesc Narváez, concejal de Movilidad, aporta datos que confirman el boom de la bici en Barcelona: «Cada día se contabilizan cerca de 100.000 viajes en bicicleta, muchos de ellos, de personas que acuden o vuelven de trabajar». Les delata un ordenador que cuelga sobre la espalda, un carpesano atado al faro delantero, una corbata que corta el aire sin control o una pinza que agarra el pantalón de franela.
«El que coge la bici para ir a trabajar ya no se siente un bicho raro, y eso es imprescindible para normalizar su uso y conseguir que se sienta parte importante de la movilidad de la ciudad», explica Narváez. El Bicing –problemas de mantenimiento a un lado– también ha impulsado a muchos barceloneses a dejar el coche en casa. De hecho, el 57% de los abonados asegura que usa la bici pública para llegar al trabajo y luego volver a casa. «La gente se siente orgullosa de pedalear por la ciudad y es un hecho que la bici ha venido para quedarse», sentencia el concejal.

La coordinadora del BACC coincide con ese «proceso de cambio que vive Barcelona» pero añade que la cuestión «no es si la bici crece o no crece en la ciudad, sino si queremos apostar realmente por un medio de transporte saludable, que no contamina y que puede ayudar a las empresas a ser más competitivas». González advierte del riesgo de dejar pasar los años y esperar a que la bici se adapte gracias al cambio generacional. «Es necesario educar, que los nuños vean la bici como una diversión pero también como un medio de transporte», reclama. De momento, su página web, cargada de testimonios, buenos consejos y herramientas, ha dado un paso adelante.