Científicos de EEUU avanzan hacia la píldora de la longevidad

• La aplicación en ratones del antibiótico rapamycin alarga sus vidas hasta un 38%
• El medicamento plantea riesgos porque reduce el sistema inmunológico

IDOYA NOAIN
NUEVA YORK


La pastilla de la longevidad aún está lejos, pero los científicos que investigan cómo vivir más acaban de dar un importante paso en su camino para obtenerla. Un estudio realizado en ratones con el fármaco rapamycin ha demostrado por primera vez que un químico puede alargar la vida en mamíferos. Y aunque alerta de que hay ciertos riesgos, la comunidad científica ha acogido con bastante entusiasmo los resultados, publicados el miércoles en la revista Nature.
Detrás del descubrimiento están los biólogos y científicos de tres instituciones de EEUU. En su búsqueda habían probado sin éxito siete medicamentos, desde aspirina hasta fármacos para el corazón. Pero entonces llegó el experimento con rapamycin, un antibiótico basado en una secreción bacterial descubierta en los años 70 en la isla de Pascua que se usa ya para luchar contra los rechazos en los trasplantes y se está probando contra el cáncer. Y un retraso accidental les llevó hasta el descubrimiento.

60 AÑOS EN HUMANOS / En tres experimentos paralelos, el Centro de Ciencias de la Salud de San Antonio (Tejas), la Universidad de Michigan en Ann Arbor y el laboratorio Jackson en Bar Harbor (Maine) dieron rapamycin a 2.000 ratones. La idea era empezar a medicarlos cuando eran jóvenes, pero problemas para hacer que el antibiótico llegara hasta el intestino sin disolverse antes retrasaron los planes. Cuando se encontró la forma de solventar ese reto, los roedores tenían ya 600 días, el equivalente a unos 60 años humanos.
Los ratones que recibieron el rapamycin vivieron un 14% más de media que los no medicados en el caso de las hembras y un 9% más en el de los machos. En algunos casos, la longevidad llegó a ser hasta un 38% mayor en las hembras y hasta un 28% en los machos. En palabras de David Harrison, jefe de la investigación en Maine, «ninguna otra intervención ha sido tan efectiva empezando a tan avanzada edad», mientras que el profesor Randy Strong, responsable del estudio en Tejas, cree también que «esta es la primera prueba convincente de que el proceso de envejecimiento puede ser ralentizado y la longevidad puede extenderse con una terapia medicinal que empiece a edad avanzada».

POSIBLES DAÑOS / El descubrimiento también tiene sus peros. El rapamycin –que afecta a una proteína de las células que controla muchos procesos relacionados con el metabolismo y con las respuestas al estrés– reduce el sistema inmunológico, lo que hace a sus receptores más susceptibles de sufrir infecciones. Y eso explica la cautela de algunos científicos e incluso de los responsables de Nature, que han advertido a la gente de que no aumente por su cuenta el uso del fármaco.