La cultura que moldea la inmigración


Por Susana Reinoso

Barcelona, como metrópoli globalizada, apuesta a explicarse a sí misma. Ciudad abierta a los debates, los intercambios, el trasiego de ciudadanos de cien mil raleas ?con palabras de Joan Manuel Serrat?, lo intenta en una muestra multimedia, abierta en el Museo de Historia, ubicado en el atractivo barrio gótico. El título de la exhibición, "Barcelona conectada, ciudadanos transnacionales", anticipa la perspectiva: la antigua Barcino ?nombre de la ciudad romana que la precedió? estuvo desde sus orígenes destinada a ser cosmopolita.

Son las categorías de inmigrante y cosmopolita las que se amalgaman, cuando una parte sustantiva de sus habitantes son de muy variada posición y condición. En el escenario del Año Europeo del Diálogo Intercultural, Barcelona reflexiona sobre la magnitud de las oleadas inmigratorias que están moldeando la nueva ciudad. En esa creación simbólica juegan un papel fundamental los nuevos medios (antenas parabólicas, TV satelitales, Internet) que conectan a la ciudad con los invisibles y remotos universos culturales de sus habitantes, procedentes de todas partes. ¿Cuándo se deja de ser inmigrante en un país de adopción? "Nunca", dice el profesor universitario Roberto Aparici, emigrado hace casi tres décadas de la Argentina a España. "Y en el mejor de los casos, te conviertes en hispanoamericano", remata el académico, que trabaja temas de discriminación en los medios de comunicación.

La muestra catalana enlaza diversos materiales multimedia, gráficos, instalaciones sonoras, testimonios, debates, imágenes y voces en distintas lenguas reproducidas al unísono, capaces de provocar la rotunda sensación de estar en una Babel del siglo XXI, con su diversidad de lenguas, rasgos y color de piel. Dividida en "imaginarios", "conexiones", "intimidades", "negocios" y "asimetrías", la muestra recorre la compleja realidad de la inmigración actual, cuyo crecimiento se construye, sobre todo, por las oleadas de africanos subsaharianos y pakistaníes.

Barcelona ?dice la curaduría de la muestra? constituye "un crisol eficaz para convertir esos vínculos en un factor de innovación social y cultural, siempre que las diferencias de derechos y la precariedad económica no perjudiquen ese potencial". Advertencia imprescindible si se atiende que el 59% de sus habitantes nació fuera de Cataluña y no todos los emigrados consiguen hacer pie en una cultura con lengua propia.