"Todo lo que se parece, se atrae"

Mikah de Waart. Imparte cursos sobre El secreto. Afirma que existe la ley de la atracción, pero que pasamos más tiempo planificando las vacaciones que nuestra vida.

GASPAR HERNÀNDEZ

--Usted ya trabajaba en la llamada ley de la atracción antes de que estuviese de moda.
--Sí, aunque durante mucho tiempo fui escéptico. Hasta que me di cuenta de que realmente funciona.

--Pero hay desgracias, y millones de personas pasan hambre.
--Cuando me dicen que, si funcionase la ley de la atracción, no habría hambre en África, no tengo respuesta. Si alguien defiende que esta ley no existe, acepto su opinión, y continúo trabajando para que mis clientes sí logren lo que desean.

--¿Dejó el mundo de la empresa porque ya no quería ganar dinero?
--Una cosa no es incompatible con la otra. El otro día, una mujer con sobrepeso me informó de que ya practica a diario con la bicicleta estática. Eso me llena más que conseguir beneficios para una empresa.

--¿Qué es para usted la ley de la atracción?
--Todo lo que se parece, se atrae. En la naturaleza, dos gotas de agua que se parecen, se unen. Antes solía decir, en holandés, que dos polvos en una habitación se juntan, pero cuando lo mencioné durante un seminario en Barcelona me di cuenta de que aquí la gente se reía demasiado. Los ricos suelen estar con ricos; los alcohólicos, con alcohólicos. Siempre hay excepciones, pero lo que se parece, se atrae.

--¿Y?
--Si empiezas a sentir lo que quieres atraer, habrás conectado con la forma más rápida de atraer lo que quieres en tu vida.

--El secreto es muy materialista.
--Yo encuentro el libro superficial. La gente empieza por ahí, porque quiere una casa o un coche, pero se acaba dando cuenta de que en realidad lo que desea es más paz interior o más alegría. Y eso tiene relación con lo que yo llamo la paradoja de los objetivos.

--¿En qué consiste?
--Pensamos que estaremos mejor cuando logremos los objetivos que nos hemos marcado, pero no hace falta esperar tanto. Yo antes pensaba que cuando llegara a ser director de una empresa importante, me sentiría feliz o que cuando tuviera novia, sería feliz. Pero hay una forma más directa de empezar a sentirte bien. Tardé 35 años en descubrirla.

--¿Cuál es?
--Saber lo que realmente te llena y sentirte hoy como si ya tuvieras lo que deseas. Eleva tu vibración hoy y atraerás cosas buenas.

--¿Y si estoy triste?
--Hay gente que me dice: "Si estoy triste, voy a atraer todo lo malo". Es importante aceptar cómo nos sentimos; otra cosa es que tu mirada sea triste siempre. Pero no tenemos que sentirnos culpables por cómo nos sentimos.

--Pero su mundo suele mandar un mensaje culpabilizador, como si todo lo que nos ocurriese fuese culpa nuestra.
--Prefiero no hablar de culpa. Se trata de aceptar lo que es. Y recordar que siempre hay cosas que puedes valorar y agradecer en tu vida.

--¿Cómo podemos conseguir nuestros objetivos?
--En primer lugar, teniendo claro qué quiero en mi vida, a escala material e intangible. Eso ya es difícil, porque sabemos lo que no queremos, pero no lo que queremos. El segundo paso es iniciar acciones para conseguir lo que quiero.

--¿Y el último paso?
--Trabajar la identidad. Tengo que sentir quién soy, cómo soy, y estar satisfecho con quien soy para a empezar a atraer más.

--Háblenos del mapa del tesoro.
--Es el GPS que indica hacia dónde quieres ir. Es un colaje hecho con imágenes que hacen funcionar la otra parte de tu cerebro.

--Debe de haber colajes curiosos.
--Un cliente mío tenía solo fotogra- fías de Ferraris. Yo le dije: "Bueno, a lo mejor hay algo más que te importe. La salud, por ejemplo". Gracias al colaje, muchas personas, por primera vez, se preguntan hacia dónde quieren ir en su vida. Planificamos más las vacaciones que la vida.

--¿Cómo se elabora el colaje?
--Con imágenes. Colocas una foto tuya en el centro y alrededor vas añadiendo lo que te gustaría vivir en el futuro: sentimientos y cosas tangibles. Y te llegarán cuando te beneficien no solo a ti, sino a tu entorno.

--A mucha gente no le funciona ni el colaje ni El secreto.
--Parece muy fácil. Pienso en lo que quiero, lo pido, voy pensando en ello y, a partir de ahí, todas las maravillas me llegan. Pero El secreto no habla del sabotaje. Quiero dejar de fumar, pero sigo fumando; quiero adelgazar, pero me como una tarta. Es la diferencia entre lo que me propongo y lo que pasa en el inconsciente: me refiero a los miedos. A veces atraemos los miedos.

--¿Cuál es la raíz de esos miedos?
--No sé si lo quiero; no sé si puedo; no sé si me lo merezco.