Reinventarse en la madurez

Cuando se acercó la jubilación decidieron qué querían ser de mayores. Y lo hicieron. Tecnoabuelos, escritores, surfistas, modelos, estudiantes, cooperantes en el tercer mundo o perfectos enamorados. Todos ellos se han reinventado a una edad que ni es la tercera ni la cuarta ni ninguna. Sólo es otra etapa de su vida.Nueva y emocionante.


José Manuel Gutiérrez Mecolai, Meco para todo el mundo. El día que se jubiló fue uno de los mejores de su vida. Bueno, el día siguiente. Se levantó antes de las 8 de la mañana, consultó en internet por dónde soplaba el viento, tomó la tabla, la furgo y se fue a coger olas a Loredo, al ladito de Santander. Eso que es tan bello y que tanto engancha, resbalar sobre una ola, dominarla, volar y abandonarla, se adornó aún más aquella mañana con su sonrisa victoriosa.

“Desde entonces, he surfeado cada día”, cuenta orgulloso. Si los rigores del invierno le han obligado a viajar a Gran Canaria, lo ha hecho. Y si su mujer le dice aquello de “otra vez para allá, estás loco”, hace oídos sordos. “Ella va a su rollo, con sus amigas.” Meco tiene 67 años y por fin se siente libre. Ama el surf desde que lo probó por primera vez, a los 22 años, y ahora puede dedicarle lo que cualquier amante necesita: tiempo sin medidas y pasión.

Dame una idea


A Meco no hizo falta que nadie le diera una idea, ni un empujón para que sacara pecho y fuerza. Toda la vida repitió lo que quería ser de mayor. A Emilio Gil, sin embargo, fue su hijo el que un día le vino con una propuesta en mano: “Oye, papá, te voy a crear un blog”.

Estaba claro por qué. “Me empezaba a aburrir”, cuenta Emilio. Y así fue como este prejubilado de Telefónica comenzó a escribir el blog unjubilado.info, un nuevo hijo que cumplirá el próximo octubre cuatro añitos.


Emilio, 64 años, es un personaje en la red. “Un día tuve 13.000 visitas”, coquetea. Lo llaman jubi. Escribe, si puede, cada día. Lo hace sobre Aragón, de donde es original, sobre noticias que lee en la prensa y que cree que merece la pena comentar, sobre fotos históricas o cualquier otra cosa que le interese “y que no sean sexo, política ni religión, que no los conozco ni me importan”. La dedicación, absoluta: “He llegado a estar ocho horas delante del ordenador”.

A raíz del blog ha conocido a otros tecnoabuelos. Como María Amelia, una famosa gallega de 97 años a la que su nieto le regaló un blog cuando cumplió 95 y que es la autora de amis95.blogspot.com. O el grupo de jubilados jubilosos, también con blog, o a Andrés, el autor de abuelonet.com. Pero no todo son mayores. De hecho, con quien más se ve Emilio, y esto ocurre cara a cara, es con un grupo de bloggers de Zaragoza. “A mí, internet me ha cambiado la vida, en esta etapa me lo paso en grande, y nadie se puede imaginar lo que llevo aprendido.”

“Muy a menudo es fomentando la curiosidad general, abierta a todo, cuando surgen las ideas sobre lo que uno puede hacer, y algunas de ellas pueden ser extraordinarias y el principio de un vuelco importante”, opina Franc Ponti, profesor de Innovación y Creatividad de EADA. Una vez liberados de muchos límites que a veces por edad uno se impone “y teniendo claro que el cerebro es un órgano plástico adaptable y cambiable en cualquier momento y bajo cualquier tipo de circunstancia”, mirar hacia fuera es un entrenamiento necesario para quien se plantee una reinvención. “Aunque, por supuesto, la otra parte de la fórmula es lo contrario: mirar hacia dentro. Preguntarse qué hemos hecho y cuál es la ilusión que nos queda ­pendiente.”


Texto de Mónica Artigas
Fotos de Xavier Cervera