El miedo crónico

Sebastià Serrano: "Por primera vez sufrimos miedo crónico".Sostiene que no solo vivimos en una época ecológicamente insostenible, sino que también es insostenible a nivel personal.

GASPAR HERNÀNDEZ

--Incluso usted habla estos días de la crisis.
--Porque estamos acercándonos a la crisis utilizando recursos formales y tecnológicos incapaces. Es como atacar los virus con antibióticos.

--¿?
--Hay una cantidad tal de información, conocimiento e ideas acumuladas circulando que, de acuerdo con el segundo principio de la termodinámica, generan incertidumbre.

--O sea, ansiedad y miedo.
--El gran incremento del conocimiento, la modernización, incrementa nuestra fragilidad. Vivimos en una sociedad muy frágil y vulnerable. Pero hay neutralizadores.

--¿Cuáles?
--Los sentidos. Los sentidos han sido y son fuente de información, de placer, de salud, de belleza, de misterio, e incluso de confianza y bienestar.

--Pero, con el progreso, los sentidos padecen de malnutrición.
--Yo reivindico una potenciación de nuestros sentidos para apaciguar o neutralizar los efectos de la crisis.

--¿Y después?
--Después vendrán otras crisis.

--¿Nos vamos a instalar en crisis sucesivas?
--Exacto. El futuro va a ser un gran archipiélago de crisis.
--Pues qué bien.
--Serán crisis de sostenibilidad. De la misma forma que hablamos cada vez de una mayor insostenibilidad ecológica, vamos hacia una mayor insostenibilidad personal. Tendremos que apuntalar este elemento: la sostenibilidad de las personas. La naturaleza y todos los sistemas ecológicos se han degradado, sí, pero la vida social y personal está sufriendo procesos de degradación galopante. Hemos de aprovechar esta circunstancia para inducir positividad, felicidad y mantener la estabilidad.

--Tendremos que aprender a vivir con la incertidumbre.
--Incertidumbre será la palabra clave del futuro.

--La incertidumbre genera miedo, o ansiedad, fruto del miedo.
--Por primera vez en la historia, en los últimos 200 millones de años, desde que apareció el miedo, ahora el miedo nos va en contra.

--¿Antes nos iba a favor?
--Sí, en cierta medida. Para nuestros antepasados, el miedo era un recurso extraordinario de supervivencia, un facilitador de la felicidad y el bienestar. Pero cada vez más vamos a tener este recurso en contra. Por primera vez, sufrimos miedo crónico. Se trata de una enfermedad que hasta ahora desconocíamos.

--Qué miedo.
--Pero contamos con los recursos con que la naturaleza ha forjado nuestros cerebros. Porque, desengañémonos, los cerebros fueron diseñados para vivir... al menos hace 10.000 años. Y estos cerebros tienen recursos muy bien diseñados que pasan por la cohesión, el establecimiento de lazos fuertes, el contacto, los afectos. Y, como he dicho, son básicos los sentidos. Los sentidos son fuente de placer, de bienestar, de salud, de confianza; permiten la identidad propia, el sentido de grupo, etcétera.

--¿Hemos atrofiado los sentidos?
--Hemos atrofiado aquellos más relacionados con la proximidad. Pero en los últimos 10.000 años y, sobre todo, en los últimos 25 o 30 años, los sentidos como la vista han sufrido una sobredimensión. Lo mismo ha ocurrido con los sentidos relacionados con la lejanía.

--Gracias a las imágenes televisivas y fotográficas, hemos acercado lo que está lejos.
--Y eso ha sido un triunfo. Pero al acercar lo que está lejos nos hemos alejado de lo que está muy cerca. Hemos potenciado la vista y el oído y hemos desasistido lo más cercano.

--El tacto. Nos tocamos menos.
--El tacto es el más importante y el más abandonado de nuestros sentidos. Es el más primitivo. Si hemos llegado adonde hemos llegado es porque nos hemos tocado mucho. Las criaturas han recibido un tacto acariciador, y este tacto es un escudo extraordinario para adquirir tolerancia y vencer la batalla del temor, de la ansiedad, de la incertidumbre.

--¿El tacto genera tolerancia?
--Sí, sobre todo tolerancia a uno mismo. Tolerancia al estrés, al desasosiego, al dolor. Antiguamente, las sociedades eran más tolerantes ante determinados matices del dolor: cuando alguien sentía dolor, esperaba a ver qué pasaba. Hoy en día, colapsamos urgencias, porque no toleramos estos matices que sí toleraban las sociedades tradicionales.

--Unas últimas palabras a favor del tacto.
--Los niños que han recibido un tacto afectuoso tienen muchas menos probabilidades de engancharse a la droga o al alcohol el día de mañana. El tacto es fuente de salud física y mental. Favorece la producción de endorfinas, un regalo de la naturaleza que relaja y tranquiliza.