"Cuanta más higiene, más alergias"

Antonio Valero. Trata en el Hospital Clínic, de Barcelona, las cinco formas en que se manifiesta en los humanos el rechazo a algo que el sistema inmunológico no puede tolerar. Las alergias.

--Las cifras de españoles alérgicos se duplican decenio a decenio.
--Sí. Al inicio de la década de los 80 se calculaba que un 12% de la población padecía algún tipo de alergia: respiratoria, a alimentos, a fármacos, a abejas o avispas, o a cualquier objeto susceptible de causar urticaria. Ahora, esa predicción afecta a un 30% de los españoles y se prevé que en el 2025 alcanzará al 50%.

--¿Y eso por qué?
--Existen varias hipótesis y una cosa clara: esto no se debe a un cambio genético de toda la población, porque no ha pasado el tiempo suficiente que lo justifique. Una hipótesis dice que el desarrollo industrial da lugar a más alergias. Hay más reacciones respiratorias y alimentarias en ambientes urbanos avanzados que en zonas rurales o subdesarrolladas. A medida que los países mejoran en civilización, aumentan las alergias.

--¿Cuál es la segunda hipótesis?
--La de la limpieza. En Occidente estamos hiperprotegidos ante todo tipo de microorganismos contagiosos: si cae al suelo el chupete de un bebé, antes de dárselo de nuevo hay que ponerlo dos horas en el esterilizador, por si tocó microbios. Tienes cuatro estornudos y dos toses y te hinchan a antibióticos. Nos vacunan contra todo. Todo es aséptico...

--¿Eso es malo?
--Tal vez la falta de estímulos en que mantenemos al sistema inmunoló- gico --encargado de defendernos de las infecciones-- le haga responder en forma de reacciones alérgicas. Esto está descrito como la hipótesis alérgica de la higiene.

--Tanta limpieza no es buena.
--Exacto. Un exceso de higiene puede ser la causa de que el sistema inmunológico no madure de forma adecuada y provoque síntomas alérgicos. Sabemos que, cuanta más higiene, más alergias. Los niños que viven en ambiente rural y en granjas, tocando animales y paja, jugando con las cosas del suelo, con las manos siempre sucias, tienen menos alergias que los de ciudad.

--Ser un poco sucios les protege.
--Sí. Pero, no podemos decirlo así. Hace un tiempo, entrevistaron al jefe de servicio de alergias de un hospital barcelonés y, al preguntarle por qué los niños rurales son menos alérgicos, respondió: "Porque están en contacto con mucha más mierda". Y eso es así, pero sonó fuerte. Los niños africanos apenas mueren por alergias, pero se mueren, a miles, por infecciones y mala higiene.

--¿Y la toxicidad del ambiente?
--¡Uy! Ahora ocurren cosas nunca vistas. Hace 20 años, era raro ver alergia respiratoria en un niño o en un anciano: ahora la sufren a todas las edades. ¿Que está pasando? Pues que las partículas de combustión diésel del aire de las ciudades insultan y agreden a las plantas. Esa contaminación interactúa con el polen de los árboles, que reaccionan lanzando unas proteínas que alteran la barrera inmunológica humana. Es el mecanismo defensivo de las plantas.

--Las alergias no se curan.
--No. Las distintas alergias se van acumulando y sumando a lo largo de la vida. La forma de no sufrir sus síntomas es evitar el elemento que las provoca, si es posible. Se es alérgico a algo con lo que se tiene contacto frecuente. En EEUU, hay mucha alergia al cacahuete. En el norte de Europa, al apio y a la manzana.

--¿Y aquí?
--Los adultos, al melocotón, al marisco (en especial, las gambas) y a las almendras y avellanas. Los niños, a la leche, los huevos, los cereales, el pescado y las manzanas. Quien vive en Sevilla es propenso a ser alérgico al polen de olivo, y si has nacido en el Eixample barcelonés, es fácil que reacciones al del platanero. Abunda.

--Es decir, mejor variar.
--Claro. Si como papaya una vez, no me haré alérgico a la papaya. Pero, una vez lo sea, lo seré toda la vida.

--¿Puede ser mortal?
--Lo es. Hay personas que, comiendo unas avellanas o una langosta, o tomando una dosis de un fármaco, sufren una reacción anafiláctica grave y mueren si no se les trata a tiempo. Quien sabe que es muy alérgico a algo siempre lleva encima un bolígrafo de adrenalina autoinyectable, el tratamiento que salva la vida. Pero tienes que saberlo, y eso es difícil.

--¿Difícil?
--Muy difícil. En Catalunya sufren alergia un millón y medio de personas, pero esa especialidad está atendida por 38 alergólogos. Esos son los que hay. Los médicos de familia y los pediatras frenan los síntomas alérgicos, pero no diagnostican la enfermedad. A mí me llegan personas que llevan 7 u 8 años enfermas, con su inmunología muy deteriorada.

--¿No se toma en serio el tema?
--La situación del tratamiento de la alergia en Catalunya es lamentable. La cifra de alergólogos de Madrid cuadruplica a la de aquí, y la de Andalucía la triplica. En ninguna universidad catalana existe una asignatura de alergias en los estudios de Medicina. Y los ciudadanos tienen derecho a saber si son alérgicos.