Diez consejos para tener un ordenador ecológico

Reconozcámoslo amigos. No podemos vivir sin nuestros ordenadores. Pero aunque cada vez sean más necesarios para todo, conviene de vez en cuando recordar la fuerte huella ecológica que dejan estos aparatos en nuestro maltrecho planeta. Algunas estadísticas ponen los pelos de punta:

> La fabricación de un PC necesita el equivalente energético de 373 litros de petróleo.

> Un ordenador expulsa, a lo largo de su vida útil, el equivalente a unos 650 kilogramos de dióxido de carbono (CO2) y acidifica la atmósfera a razón del equivalente a 5 kilogramos de dióxido de azufre (S04).

> Para su fabricación se requiere cerca de 2.800 kilogramos de materias primas y 140 de ellas acabarán en forma de desechos industriales, mientras que 24 kilogramos serán desechos peligrosos que en su mayor parte acabarán en vertederos del Tercer Mundo.

Por si todo esto fuera poco, el coste ambiental de algo aparentemente tan inocuo como cambiar nuestro sistema operativo por el Windows Vista de Microsoft puede ser terrible al obligarnos a costosas actualizaciones de hardware que, además de dañarnos el bolsillo dañarán gravemente el medioambiente. Como en su momento denunció un poco exageradamente el Partido Verde del Reino Unido,

“Los arqueólogos del futuro identificarán la actualización de nuestros ordenadores a Vista excavando en nuestros vertederos”.

Convencidos de la imposibilidad de vivir hoy en día sin estos cacharros, sí al menos podemos tratar de ser lo más sostenibles posibles en su empleo. Unas mínimas medidas de ahorro ayudarán a reducir el consumo eléctrico con ellos, tal y como recomienda encarecidamente el programa de la Comunidad Europea Energy Star:

1.Apaga los servidores y ordenadores que no se usen. Lo mejor para ahorrar energía es no utilizarla. Servidores y discos duros deberían estar encendidos sólo cuando son necesarios.

2. Activa siempre los sistemas de ahorro de energía, como el modo de hibernación.

3. Optimiza las aplicaciones informáticas. Un software ineficiente te hace perder mucho tiempo y por lo tanto dispara el consumo energético.

4. Mejor portátil que ordenador de sobremesa. Un portátil consume por término medio de un 50 a un 80% menos de energía que cualquier PC de escritorio.

5. Mejor batería que UPS (suministro continuo de energía), pues estas baterías que evitan la pérdida de información en caso de cortes eléctricos puede llegar a consumir hasta 25 W de forma continuada, 220 kWh anuales.

6. Mejor pantalla plana, pues consume un 50% menos de energía que su equivalente convencional, un monitor (CRT).

7. No utilices tus antiguos PC como servidores para redes domésticas.

8. Reduce al mínimo el número de fuentes de alimentación externas, utilizando dispositivos combinados o USB.

9. Desactiva el protector de pantalla, pues su ausencia favorece la desconexión de la señal del monitor, contribuyendo a un ahorro de energía y protegiendo con ello a la pantalla.

10. Apaga las luces antes de irte. Si lo haces en casa ¿por qué no en la oficina? Antes de salir desconecta todos los aparatos eléctricos. Dales un descanso.

Para terminar, si tienes curiosidad por conocer el gasto medio que haces con tu ordenador y no te vale con el susto de la factura eléctrica de todos los meses, prueba con la calculadora enérgética desarrollada por la Unión Europea. Seguro que te convencerá.