"Con 10 euros le salvas la vida a un niño"

Paloma Escudero es directora ejecutiva de Unicef España, y se propone rescatar a los cerca de 100.000 etíopes menores de 5 años que cada mes caen en malnutrición grave.


--Han dado ustedes con el alimento terapéutico ideal para los niños.
--Esta crema de cacahuete es lo mejor que hemos tenido hasta ahora, desde luego. Habíamos probado sales yodadas --los niños morían de diarreas porque se las diluían en agua no hervida--, barritas nutritivas que también necesitaban agua, suplementos alimenticios que exigían dejar al niño ingresado... La textura de Plumpy Nut (así se llama) es ideal, y se puede tomar en casa.

--¿Para quién es adecuado?
--Está diseñado para niños menores de 5 años que sufren malnutrición aguda, severa y crónica, un grado de desnutrición que los conduce a tal debilidad que, si no se actúa, mueren en tres o cuatro semanas, según sea su fortaleza personal.

--¿Cuántos hay en esa situación?
--La región del mundo más afectada es, sin duda, el Cuerno de África: Somalia, Yibuti, Eritrea y Etiopía. En Somalia uno de cada seis niños --hablo siempre de menores de 5 años-- padece ese grado de desnutrición. En Etiopía hay 2,5 millones de niños que sufren hambre y, de esos, cada mes entran en proceso de malnutrición severa unos 100.000. Este grado de desnutrición no se da en España.

--¿Cómo llegan a ese estado?
--Por falta crónica de micronutrientes, vitaminas e higiene. Esos niños, en lugar de ingerir 2.300 calorías diarias, toman de forma habitual menos de 800. Es decir, no comen.

--¿En qué se nota su gravedad?
--Su profunda desnutrición se capta muy bien en el tacto de la piel. En cuanto los tocas, la piel se les arruga y no vuelve a recomponerse: les pellizcas el bracito, lo sueltas, y no recupera su forma. Son niños de mirada perdida y completa languidez. Sin energía. El diámetro de su antebrazo confirma el diagnóstico: un perímetro inferior a 13 centímetros equivale a malnutrición grave. Una diarrea les supone un riesgo mortal.

--¿Cómo son sus familias?
--La mayoría, tienen 7 u 8 hermanos. Viven en un entorno rural, con madre desnutrida y analfabeta. En esas condiciones, les resulta muy difícil superar el quinto año de vida.

--¿El quinto año es decisivo?
--Esa edad es un umbral clarísimo en el desarrollo del ser humano. Si un niño pasa de los 5 años, ya lo tienes. A esa edad, ya disponen de fuerza y vitalidad suficientes para salir adelante en situaciones muy extremas.

--¿Esos cuerpos tan débiles pueden digerir la crema de cacahuete?
--Claro. También digieren la leche del pecho de su madre, cuando tiene. Plumpy Nut es una papilla. Un alimento muy estudiado, con un sabor local, agradable para ellos. Solo han de succionar, lentamente, desde una puntita del envase. Masticar les sería muy complicado. El problema es que, cuando la desnutrición es gravísima, no pueden ni succionar. Abren la boca y hacen fff, fff. No tienen fuerza. Nuestro empeño entonces es que chupen, que chupen.

--¿Qué contiene Plumpy Nut?
--Es una crema de cacahuete con azúcares, soja y micronutrientes. Limpia, sencilla, muy barata y de larga conservación. Cada envase tiene 500 calorías y con dos al día los niños se recuperan. No intenta ser el sustituto de una alimentación normalizada. Es un dulce terapéutico. Pretende ser un salvavidas, un tratamiento de choque. Y salva vidas.

--¿A quien se le da?
--En Etiopía tenemos una red de mujeres locales que ejercen de visitadoras de salud: van por las aldeas y donde ven niños muy desnutridos invitan a las madres a ir al centro de salud. Allí se les mide, pesa y analiza la visión. No todos los niños consiguen la crema, no tenemos suficiente. Los que están en alto riesgo sí salen con Plumpy Nut. La madre se lleva las dosis para un tratamiento: le dará de dos a cuatro envases al día. Tres o cuatro semanas después, el niño ha salido del peligro.

--¿Cómo controlan que es el niño quien se come la papilla curativa?
--Ese es el gran reto. Todo depende del trabajo de las visitadoras de salud. Yo dudo que se comercie con esto, o que se lo coma quien no debe. La mujer que lleva a su hijo gravemente malnutrido a un centro de salud tiene claro que el niño se está muriendo. Es muy duro.

--¿Plumpy Nut es de Unicef?
--No. Lo ha diseñado una empresa francesa, Nutriset, que nos cede la patente. Unicef produce 12 toneladas al día en la fábrica que abrimos en el 2007 en Etiopía. En la distribución participan Médicos sin Fronteras y la Fundación Bill Clinton. La fábrica la gestionan los etíopes.

--¿Qué cuesta tratar a un niño?
--La materia prima es local y el transporte es muy barato. Desde que lo hacemos en Etiopía, el coste ha bajado muchísimo: un tratamiento completo nos cuesta 12 dólares. Es decir, con menos de 10 euros le salvas la vida a un niño, apenas nada. Ahora estamos dando Plumpy Nut a 20.000 pequeños cada mes. Nos falta mucho. Quien quiera colaborar puede entrar en nuestra web.