"Centenarios y bebés tienen semejanzas"

Manel Esteller. Dirige un equipo de 70 científicos de todo el mundo con los que busca los factores ambientales que causan tumores. Impulsa en Europa la epigenética del cáncer


ÀNGELS GALLARDO


--¿Es usted más respetado que comprendido?
--Seguramente, sí. La epigenética es un concepto nuevo difícil de delimitar, pero será determinante para entender las enfermedades, en especial las neurodegenerativas, como el al- zhéimer, o las cardiovasculares. Con el cáncer ya lo es. Incluso tenemos fármacos epigenéticos, lo que no ocurre con la genética.

--¿Los médicos saben qué es?
--Empiezan a conocerla. Los médicos saben que existe una cosa fija, que son los genes, y que alrededor de la genética están las alteraciones quí- micas, tóxicas o adquiridas por cada individuo, que causan cambios negativos en el ADN. Esos son los factores epigenéticos.

--¿Así se define la epigenética?
--Es una forma de describirla. La epigenética tiene muchas definiciones, y eso indica que no sabemos qué es exactamente. También se explica diciendo que es la herencia de la actividad del genoma que no está escrita en el ADN: la influencia del lugar donde vives y de tus hábitos en la salud de tu código genético.

--¿Qué tipo de influencias?
--Fumar, estar muy expuesto al sol o alterar la rutina periódica de las horas en que se duerme y se está despierto, por ejemplo. La investigación epigenética trata los mismos elementos que coinciden en una persona sana. Los hábitos de vida sanos mantienen una epigenética sana.

--Dice que dormir bien es decisivo.
--Sin duda. La regularidad horaria del sueño, es decir, no dormir un día 18 horas y al siguiente, tres, es clave para mantener una vida sana y sufrir menos cáncer. La regularidad horaria refuerza el sistema inmuno- lógico. Romper el reloj endógeno, el interno, es causa de muchas enfermedades, entre ellas, los tumores.

--Si una conducta provoca un cáncer, ¿cambiarla lo detiene?
--A veces. Esa es la diferencia entre la epigenética y la genética: los genes no se cambian, pero lo que influye en los genes, sí. El fumador que deja el tabaco, pasados cinco años tiene el mismo riesgo de sufrir cáncer de pulmón que un no fumador. Sabemos que existe un tiempo en que es posible reparar el estímulo que daña las células. Y se recuperan.

--¿Cómo es la epigenética al nacer?
--Correcta, sana y controlada.

--¿Y el de la persona muy longeva?
--Parecida a la del recién nacido. Sabemos que nuestro cuerpo está preparado para morir en cualquier momento desde que nacemos: es como un cronómetro al que un día se le acaba la cuerda. Aunque no tengan ninguna enfermedad, nuestras células tienen un tiempo de vida y se estropean por el hecho de utilizarlas. No obstante, hay personas que --desconocemos por qué-- han superado ese punto: son los centenarios.

--¿Qué les ocurre?
--Tienen patrones epigenéticos que recuerdan a los de los recién nacidos. Es muy interesante. Muchas cosas de la vejez se asemejan a peculiaridades de los bebés. Por ejemplo, la escasez o pérdida de memoria, y la falta de control de las manos: el bebé no sabe coger bien los objetos y el anciano está desaprendiendo a hacerlo. En esos aspectos, se acercan. La investigación que relaciona epigenética y longevidad intenta crear fármacos que ralenticen el envejecimiento del sistema nervioso central.

--Cuando llegó a Barcelona, hace menos de un año, dijo que quería contar con 100 investigadores y no depender solo de la financiación pública. ¿Lo está consiguiendo?
--Ahora somos 70 y cuento con el apoyo de la Conselleria de Salut y con el de personas que empiezan a ver la importancia de apostar por el conocimiento. Antiguos inversores del ladrillo optan ahora por la biomedicina. Hablo de fundaciones vinculadas a empresas, de ciudadanos particulares, de enfermos que se asocian para pedir dinero a los del ladrillo... La crisis económica no nos afecta porque no dejamos que nos afecte. De momento, no tengo problemas para pagar las nóminas.

--El ladrillo dio beneficios inmediatos, y la investigación, no.
--Depende. Para ver nuestro rendimiento hay que esperar, pero, sin duda, se obtiene. Es un campo inmenso que nos incluye a todos. Con futuro. Todos, absolutamente todos nos pondremos enfermos. Seas del partido o religión que seas, tengas dinero o no. Quien invierte en investigación biomédica invierte en él.

--¿Cuál es el perfil de sus investigadores?
--Es una plantilla internacional. Uno de cada cuatro científicos ha nacido fuera de España: eso crea un clima especial y aporta ideas. Proceden de Reino Unido, Alemania, Portugal, Polonia, Italia, Argentina, Uruguay. Tengo una selección muy bien formada, personas jóvenes que en su país no desarrollarían una carrera científica porque allí son pobres.